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Gato British Shorthair

16 marzo 200912.740 lecturas2 ronroneos
 

El gato británico por excelencia, que hasta exhibe la característica flema de los humanos de su país de origen, es el compañero ideal gracias a su talante paciente, tranquilo y cariñoso. Callejero en el pasado, es todo un cazador experimentado, independiente y capaz de adaptarse a cualquier situación y ambiente.

El British Shorthair es una de las más viejas crianzas europeas. Se cree que sus antecesores fueron los gatos romanos que llegaron a las islas británicas hace dos mil años, traídos por los soldados romanos en sus barcos. Rápidamente se extendieron por Inglaterra y el resto de Europa. La temprana adaptación a su nueva tierra le hizo convertirse en un habilidoso cazador de roedores lo que le valió el aprecio de los humanos que siempre han buscado darle esta utilidad, hasta la llegada de los tiempos de comodidad. Y no es de extrañar puesto que, en aquella época, un gato bien adiestrado para la caza suponía una importantísima ventaja para los granjeros, al igual que se siguen manteniendo en algunos pueblos gatos que sobreviven por sus propios medios, sin tener pienso o latitas para comer en un plato. Pero no sólo era estimado en las zonas rurales sino que la clase obrera también lo adoraba por su facilidad para ser domesticado y por su carácter fiel y equilibrado además de por ser, claro está, un gran protector del hogar frente a posibles plagas de roedores. La vida al aire libre dio como resultado un gato fuerte y robusto, acostumbrado a proporcionarse su alimento, astuto, dulce, buen cazador, sigiloso y tranquilo, capaz de adaptarse a cualquier situación. Como era de esperar, el amor que sentían los ingleses por este gato, hizo que pusieran verdadero empeño en el desarrollo de su raza.

Durante cientos de años los gatos que se encontraban en las ciudades y las granjas británicas eran de tipo robusto con los ojos y las caras redondas y el pelo grueso, corto e impermeable, de todos los colores. Primero los apreciaron por su gran valor para la caza, pero cuando su personalidad pacífica fue descubierta, se convirtieron en los compañeros más deseados y tomaron su lugar dentro del hogar. En 1800 comienza la cría selectiva de esta raza con algunos intentos de criar a estos gatos por el tipo, color o para mantener un pedigrí. El señor Jung, que fue un conocido juez del British Shorthair, fue el primero en registrar la genealogía de sus gatos.

A fines del siglo XIX, el Cheshire Cat de “Alicia en el país de las maravillas” de Lewis Carrol (1865), ya es representado bajo el aspecto de un gato British Shorthair de pelaje tabby o atigrado. En la misma época, criadores ingleses, tales como Harrison Weir, el verdadero impulsor de esta raza, organizador de la primera exposición felina en el Crystal Palace de Londres el 13 de julio de 1871 con el gato británico como gran protagonista. La ganadora de esta exhibición fue una hembra azul propiedad del señor Weir, que había creado un premio especial para este color puesto que consideraba que esta era la variedad más hermosa de la raza, lo que provocó que el resto de colores pasase a un segundo plano. Estas exposiciones continuaron celebrándose anualmente en el Crystal Palace hasta 1936, año en el que el edificio fue destruido por un incendio. En 1901 se creó el British Cat Club. Estos gatos fueron denominados British Shorthair para distinguirlos, por un lado, de los gatos extranjeros, orientales, y por otro, para diferenciarlos de los gatos de pelo largo como el de Angora. Es el homólogo del Europeo de pelo corto de Europa continental y del gato American shorthair de los Estados Unidos. Los primeros British, esencialmente de color azul gris, se asemejaban a los gatos Chartreux.

A comienzos del siglo XX las exhibiciones del British Shorthair eran muy numerosas y ya se habían escrito estándares para diferentes variedades de color: los colores sólidos (negro, blanco, azul), tabby (marrón, rojo, plata), humos negros y azules, bicolores negros y blancos y tricolores. Cada color era una clase y tenía su propio estándar pero el tipo era muy parecido al de hoy, gatos compactos con cabezas grandes y redondas, de textura fina y manto denso.

En 1910, el gato más premiado en Gran Bretaña fue un macho British silver tabby llamado Jimmy, propiedad de Louise Herring. Entre las hembras destacaba su hermana, Laurel Queen, también plateada, propiedad de la gatería Laurel.

La Primera Guerra Mundial supuso un dramático freno en la cría del gato británico. Terminado el conflicto volvió el interés por el pedigrí felino pero los criadores tenían muy difícil encontrar machos dignos para su hembras ya que había muy pocos registrados. Así, comenzaron a trabajar con gatos comunes, pero los descendientes resultantes no se acercaban al tipo que habían alcanzado antes de la guerra. Como atajo para recuperar al verdadero British, algunos criadores comenzaron a cruzarlos con gatos Persas. Durante algunos años el británico se benefició de esta mezcla genética pero se corría el riesgo de perder al British original, lo que hizo que se prohibiera la exhibición de híbridos entre ambas razas. Además, la creciente popularidad de los gatos de pelo largo hizo que el British dejase de aparecer en las exposiciones.

Kit Wilson, a través de su trabajo y con la ayuda de criadores, consiguió que la raza fuera preservada durante la Depresión y la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, los que sobrevivieron tenían poca calidad y se cruzaban con familiares, lo que impidió que se pudiera formar un gen fuerte.

Terminada la Segunda Guerra Mundial y en interés de la diversidad genética los criadores utilizaron cruces con gatos comunes y otras razas de pelo corto como Azules Rusos y Chartreux, pero el British se estaba alejando del estándar. Fue un trabajo más duro del esperado y hubo que volver al cruce con Persas, con cuidado de evitar las cualidades indeseadas de estos últimos, tales como el pelo largo y la cara redonda y ancha con hocico muy chato.

En 1977, la FIFe separó las razas Chartreux y British Shorthair y prohibió sus cruces. Tras la II Guerra Mundial, se practicaron cruces con Persas, para hacer más pesada y redonda la silueta del British, ampliando al mismo tiempo la gama de colores de su capa. Asimismo, se reconocieron nuevos motivos, tales como el colourpoint. En los Estados Unidos, donde fue cruzado con el American Shorthair, el British Shorthair fue reconocido por la CFA en 1980. El último estándar publicado por la TICA data de 1993.

Estándar de la raza British Shorthair

La cabeza de este tipo de gatos es bastante redondeada, maciza y con un perfil ancho. Su hocico esta muy bien definido con los contornos redondeados. La nariz suele ser corta, respingona y ligeramente ancha. En cuento a su mentón podemos apreciar que forma una linea perpendicular con su nariz.

Los ojos son muy grandes y separados entre si, con el color en armonía o concordante con el pelaje, aunque puede tener heterocromía, color de ojos dispares (cada ojo de un color, generalmente azul y ámbar).

Las patas son cortas pero macizas con pies redondos que le ayudan a su estabilidad.

El gato British Shorthair tiene un cuerpo de buena musculatura, bastante recogido pero robusto a la vez, que lo hace un gato pequeño pero potente.

La longitud de la cola corresponde a dos tercios de su cuerpo, un poco más de la mitas si estiráramos completamente su cola. La cola es gruesa y se afina llegando a la punta que es redondeada.

Su pelo es corto, muy denso y crespo. La textura de su pelaje es firma, muy arropadora como si fuera su propia armadura, da la impresión como si fuera un osito de peluche. Genera bastante pelusas y cualquier color es aceptable y están reconocidos. Es suficiente cepillarle y peinarlo una vez por semana menos en la época de muda que se debe de cepillar diariamente.

Defectos: Cabeza demasiado fina, carrillos chatos, ojos orientales. Osamenta delicada. Pelo demasiado largo, falta de pelusa. Medallones, manchas blancas.

Observaciones: Cruces autorizados con otras razas: Scottish Fold y Manx; Manx, American Wirehair y Cymric.

Su carácter es bastante tranquilo y amable; es muy independiente y no extremadamente emocional. Es un gato gentil, digno y reservado. Se adapta perfectamente a la ciudad o al campo. Piden atención y mimos ademas de que les gusta la vida tranquila, son bastante perezosos y un poco glotones, hay que tener cuidado con el sobrepeso.

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2 ronroneos »

  • ivy miranda maulló:

    yo tengo un gato de esos y otro negro y otro manchado y…. la verdad todos los gatos se me van por que!!!

    Pero me encanta maru el gato de youtube es genial gordo flojo y divertido ;)

  • ivy miranda maulló:

    mi gata se llama señor gato es raro por que es gata y no gato: soy rara
    ahh y maru es un scottish fold

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