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Gato Burmés

17 Marzo 20093.449 vistasSin ronroneos

Se cree que un gato de aspecto similar al Burmés fue bastante común en el Sureste Asiático, ya en la Baja Edad Media, siendo el ancestro del gato burmés, una gata tonkinesa. En manuscritos de los siglos XIV y XV provenientes de Ayutthaya, la antigua capital del reino de Siam, actual Thailandia, puede observarse la representación de gatos que evocan al Burmese actual. En el siglo XVI, los templos budistas de la antigua Birmania albergaron a gatos marrones semejantes al Burmese, llamados Rajahs.

En el año 1930, el psiquiatra de la armada estadounidense, Josep Thompson, abandonó su puesto de Birmania y se llevó a su mascota a San Francisco, una gata de color marrón sólido llamada Wong Mau que había llegado a Norteamérica desde Burma, Malasia. Este psiquiatra además de ejercer su profesión se dedicaba a la cría de gatos. Cuando el doctor Thompson sostuvo que la preciosa gata Wong Mau representaba una nueva raza, los expertos felinos americanos no se quedaron muy convencidos. Según ellos, no era sino un mal espécimen de Siamés que no merecía atención, más que como animal de compañía.

El doctor Thompson no se desanimó e inició la crianza. Como no disponía de ningún otro Burmés con el que aparear a Wong Mau, la cruzó con un Siamés de color foca colourpoint, la mejor pareja que encontró. Un año más tarde apareó un cachorro de la camada resultante con Wong Mau. La creación de una nueva raza se convirtió en el hobby de la jubilación del doctor Thompson que solicitó la ayuda de criadores y genetistas. Con ello, el Burmés no solo se convirtió en la primera raza de pedigrí desarrollada totalmente en Estados Unidos, sino que también en la primera en ser objeto de un estudio genético exhaustivo. Después de varias generaciones, se comprobó que parte de la descendencia de Wong Mau conservaba el color uniforme marrón oscuro. Los demás cachorros conservaban el patrón Siamés, cuerpo claro con puntas oscuras o tenían un cuerpo de color oscuro y puntas más oscuras, este último patrón se desarrolló después en el tonkinés.

En 1934, el doctor Thompson se propuso obtener el reconocimiento del Burmés, pero se encontraría con dificultades en el camino. Dos años después se aceptó el registro de la raza, pero cuando en 1938 se presentó en una exposición de San Francisco, fue retirado debido a las protestas de los criadores de Siamés, que en aquella época constituían un grupo de presión grande y poderoso dentro del ámbito felino estadounidense. Pero aún le esperaban más problemas. En 1947, la Cat Fancier’s Association, retiró el reconocimiento del Burmés debido a la cantidad de cruces que se necesitaban para la conservación de esta raza argumentando que no podía criar por sí sola.

Aún así el gato Burmés siguió registrándose en otras asociaciones de Estados unidos y los criadores desarrollaron un gato Burmés puro con un mínimo de tres generaciones de ancestros exclusivamente burmeses, actualmente se dan casos de hasta cinco o seis generaciones. En el programa se incluyeron nuevos ejemplares importados de Birmania. Este programa dio resultado, y en el año 1957 la Cat Fancier’s Association restituyó el reconocimiento de la raza, en un principio sólo en la variedad marrón.

Esta raza gatuna llegó a Gran Bretaña en 1949 y fueron expuestos por primera vez en Londres en 1952. El GCCF la reconoció en 1954. Pero no hay que olvidar que a fines del siglo XIX, ya habían entrado en Inglaterra gatos marrones de ojos amarillos. El estándar indica la existencia de un “tipo americano”, bastante compacto, fornido y de cabeza redonda, y de un “tipo inglés”, más esbelto y con la cabeza ligeramente triangular. Al principio, sólo se conocía el color marrón oscuro. El azul apareció en 1955, el chocolate y el lilac en 1959, y luego, en los años setenta , las variedades torties. El Burmese ha sido utilizado para crear, tras cruces con el American shorthair, en 1981, el Burmilla (Persa cruzado con Burmese), el Tiffany (Burmese de pelo largo) y, en los años sesenta, el Tonkinés (Burmese cruzado con Siamés). Esta raza es muy apreciada, sobre todo en los países anglosajones.

Paralelamente en 1948, llegaría a Gran Bretaña, el primer Burmés procedente de EEUU, se trataba de una hembra que llegó esperando gatitos y desafortunadamente el largo período de la cuarentena le hizo perder los cachorros. Posteriormente en 1953 llegó a este mismo país un macho llamado Casgatos de Foong también procedente de EEUU, con este ejemplar se reconocería la raza ese año.

Finalmente en 1981 la Federación Internacional Felina lo reconocería en la Europa continental. El último estándar publicado por la TICA data de 1994.

Estándar de la Raza Burmes

El gato burmés se parece al siamés pero no es en absoluto un gato siamés defectuoso en su pelaje, que tiene un tono oscuro general de color marrón uniforme, sin los tonos en las extremidades característicos del gato siamés aunque presenta un marrón más oscuro en la cara, cola y extremidades.

El gato burmés tiene una complexión que admite dos variantes principales sobretodo al describir el aspecto general de la cabeza, que puede ser de tipo americano o de tipo inglés:

  • Tipo americano: Tiene cabeza redondeada, ancha y sin superficies planas. El cráneo, la frente y los carrillos son redondos. El hocico es corto y sigue siendo redondo. Su mentón también es redondo y firme.
  • Tipo inglés: Su cabeza es corta y con forma de triangulo romo. El cráneo es ancho y ligeramente redondeado. La nariz cuenta con un stop franco y el mentón es muy fuerte y pronunciado.

Los ojos los tienes muy grandes, separados y redondeados. La tonalidad de color debe de ser lo más brillante e intenso posible, preferiblemente amarillo dorado.

En la orejas podemos observar que son anchas en la base y redondeadas además de ser de tamaño medio general, las orejas están muy separadas y se inclinan un poco hacia adelante.

Es un gato de talla mediana, bastante compacto y redondeado, su pecho bastante ancho y amplio. Su estructura es sólida y aunque no lo parezca es muy musculoso.

Sus patas están muy proporcionadas a su cuerpo, con pies redondeados, pequeños y ovalados.

La cola en el tipo americano es gruesa en su base pero para el tipo inglés no lo es así, la cola se va afinando llegando a la punta.

El pelo del gato Burmés es muy corto, fino, sedoso y brillante, esta muy pegado al cuerpo. Su pelaje no tiene casi pelusa, no tiene manchas y el color definitivo comienza a salir en los gatos después de los 75 días desde su nacimiento.

Defectos: Ojos almendrados, azules, verdes. Osamenta excesivamente ligera. Cuerpo demasiado largo, demasiado oriental. Cola anudada o anormal. Marcas tabby o manchas blancas.

Observaciones: Cruces autorizados con otras razas: Bombay, Tonkinés, Burmilla y Siamés.

El Burmés es un gato muy cariñoso, obediente y con un carácter excepcional. Le encanta jugar ya sea tanto con su dueño como con sus propios juegos inventados. Odia la soledad, por lo que si se le va a dejar muchas horas solo diariamente es mejor acompañarlo con otro gato, para evitar que se sienta solo. También se adapta perfectamente a las casas de campo como a las casas de ciudad, aunque prefiere los espacios abiertos; también acepta perfectamente a los niños.

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