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La mala fama de los gatos

5 Agosto 200922.981 vistas6 ronroneos

Al igual que existen muchos gatófilos en el mundo, también son legión los que no sienten simpatía alguna por los gatos. ¿Por qué hay personas que no quieren relacionarse con gatos?

Existen muchos motivos, algunos basados en la creencia de enfermedades como la toxoplasmosis o las alergias que pueden provocar los felinos domésticos. Pero la mayor parte de las creencias que causan rechazo hacia los gatos son leyendas y supersticiones que les han dado mala fama a lo largo de la historia.

Se piensa que la época dorada para los gatos fue en el antiguo Egipto, durante el Nuevo Imperio de las dinastías faraónicas XVIII – XX (1550 – 1070 aC), donde eran considerados seres divinos y faraones como Tutmosis grabaron la figura de su gato en su sarcófago, como parte del rito funerario. Herederos del gran gato de Heliopolis, protectores del árbol Ished a la entrada de los templos donde hacían frente a la serpiente acuática Apep. La diosa Bastet era representada con cabeza de gato, como la forma felina del astro solar Ra. Su veneración se prohibió durante la dinastía de los Ptolomeos, la anexión de Egipto por parte del imperio romano y la institucionalización del cristianismo, con la censura de los cultos paganos por parte de Justiniano I en el siglo VI dC. Cuando el islam se extendió por Oriente Medio, el respeto religioso hacia los gatos volvió a florecer entre la población musulmana dado el aprecio que Mahoma sentía por los gatos.

Esto cambiaría radicalmente en Europa durante la peor época para los gatos, en la Baja Edad Media fueron menos afortunados, eran perseguidos por considerarse aliados de causas diabólicas y portadores de enfermedades. Aunque esta idea fue perdiendo fuerza cuando empezó a valorarse su rol en la lucha contra las ratas, cuyas pulgas (Xenopsylla cheopis) trasmitían enfermedades como la peste, pues los gatos siempre fueron aceptados en comunidades de humanos por sus habilidades para cazar roedores. Se dio también el caso de culpar a los gatos de transmitir la pandemia de peste bubónica que asoló toda Europa a mediados del siglo XIV, con lo que fueron exterminados en masa en pueblos y ciudades, algo totalmente erróneo ya que contribuyeron a que se multiplicara la población de ratas, propagadores de la plaga, así como los cargamentos de textiles transportados por las rutas comerciales donde se escondían las pulgas.

La teoría científica más aceptada expone que la transmisión de la peste bubónica por Europa en el siglo XIV se originó a partir de un brote causado por la bacteria Yersinia pestis en el desierto de Gobi, propagándose desde las estepas de Mongolia hacia China, gobernada por la dinastía Yuan hasta 1368, Birmania e India a principios de 1330. El imperio mongol quedó dividido en cuatro grandes territorios en Asia Central cuando Möngke Khan murió en 1259 sin sucesor. Desde el khanato dirigido por Uzbeg (1312–1341) las tropas de la horda dorada llevaron la enfermedad hasta Crimea, territorio entre Ucrania y Rusia, donde la colonia genovesa de Caffa (actual Teodosia) fue asediada por los mongoles. Los refugiados de Caffa llevaron después la peste a Mesina (localidad de Sicilia), Génova y Venecia en el año 1347. A través de las ciudades portuarias del Mediterráneo, la pandemia llegó a Oriente Medio, Maghreb y Europa continental entre 1348-1368, dejando un desastre demográfico con decenas de millones de muertos por la peste negra, salvo en zonas como Polonia o los países escandinavos. El principal medio de contagio de la peste eran las picaduras de las pulgas que parasitaban entre el pelaje de animales o en textiles, ropa y paños de limpieza. Tras la agitación social por la virulencia de la epidemia, las autoridades se dieron cuenta del peligro de las vestiduras y entre las primeras medidas que se emplearon en Europa para evitar el contagio fue quemar la ropa de los infectados.

En la Edad Media, se pensaba que los gatos eran compañeros y mascotas de las brujas o individuos que practicaban raros rituales en la naturaleza, por su conocimiento de frutos con efectos psicotrópicos. A veces se los quemaba vivos siguiendo las prácticas de la Inquisición o se los tiraba desde la cumbre de edificios altos como el campanario de la iglesia, durante las festividades de muchos pueblos, salvajadas que se hacen con otros animales además de los gatos todavía en el siglo XXI en algunas zonas rurales. Existe una superstición común basada en la creencia de asociar al gato negro con la mala suerte, cruzarse con un gato de color negro de forma súbita, es augurio de infortunios. Todavía hoy existen personas supersticiosas de mente cerrada que creen de forma ridícula que los gatos de pelaje totalmente negro traen mala suerte y de manera triste los gatos negros son los que menos peticiones de adopción reciben, padeciendo el abandono más que otros gatos domésticos, como respaldarán las asociaciones protectoras de animales.

gato negro

Por otra parte, lejos de la realidad, es cierto que la industria del entretenimiento, algunas series de televisión y en fin, películas de cine donde aparecen gatos, no les han hecho un gran favor, ya que representan a los gatos como compañeros de seres malvados, mafiosos o de un modo más light y edulcorado, son animales gruñones, irascibles y egoístas en contraposición con la alegría, la lealtad y el amor incondicional que dan los perros, como si los gatos no dieran demostraciones de afecto a los humanos que los cuidan.

Los “buenos” siempre tienen como mascota un perro, mientras los “malos” tienen por mascota un gato, como si fueran incompatibles ambos animales de compañía o fueran paradigmas de los extremos de la bondad humana. El Dr. Maligno, archienemigo del conspicuo espía Austin Powers, también llevaba un gato en su regazo, de raza Sphynx para más señas. Si recordáis la serie de dibujos animados del Inspector Gadget, su archienemigo el Dr. Gang / Dr. Claw, de la organización MAD, al que solamente se le veía un brazo metálico mientras soltaba su carraca repanchingado en su sillón, aparecía acariciando un gato de pelaje oscuro atigrado con aspecto pícaro y malvado.

gato MAD

gato Dr Maligno

The Godfather, también conocido como ‘El padrino’ es la trilogía de cine dirigida por Francis Ford Coppola; en la primera película de 1972, considerada como una obra maestra del cine, Vito Corleone aparece en su despacho atendiendo la petición de venganza de Amerigo Bonasera mientras tiene a un gato atigrado en su regazo y lo acaricia mientras el minino ronronea.

gatos en el cine

También en los dibujos hay otros ejemplos que recuerdan a lo mencionado sobre las creencias en la Edad Media europea, gatos que son compañeros de seres malvados como los brujos. En los dibujos de Los Pitufos, el brujo Gargamel que trataba de atrapar a los diminutos seres azules, iba acompañado del gato Azrael, aunque este felino estaba más interesado en comer que en las pócimas del amo.

Azrael y Gargamel

Otro ejemplo es el gato Garfield, un gato anaranjado, obeso, vago y gruñón que se burla de Jon Arbuckle, hombre de carácter pusilánime, y tira al perro Odie de una patada en el borde de la mesa, demostrando poca sociabilidad con otros animales domésticos.

En el cine, donde salen animales como protagonistas en muchas películas, en muchos otros ejemplos, tantos que no tendría tiempo de mencionarlos todos. En la película De vuelta a casa, un viaje increíble, dentro del grupo compuesto por dos perros y una gata himalaya, es la gata la que se burla del perro cachorro con la famosa frase: “los gatos comen, los perros babean”.

De vuelta a casa

Otra película con los animales como protagonistas, es Babe, el cerdito valiente, donde la gata es la encargada de decirle al cerdo el destino que le aguarda, de forma cruel, diciéndole para que vale cada animal y que los cerdos solamente sirven para ser comidos por los humanos.

Hay muchos ejemplos, seguramente otros lectores sabrán más, he omitido poner demasiados para no alargar la enumeración, al estilo de Homero con su catálogo de navíos y contingentes de los ejércitos aqueos en el segundo canto de la Ilíada. Por otra parte, es común decir que los gatos son menos afectuosos, más independientes que los perros y que son animales interesados solamente por las comodidades y el alimento que pueden tener asociándose con los humanos.

Si bien es cierto que los gatos no son tan activos durante el día como son los perros y que los gatos no suelen ser tan efusivos al lanzarse a las piernas del amo para darle cariño meneando la cola para saludar, sí que pueden asegurar los gatófilos que muchos gatos, una vez que establecen un fuerte vínculo con una persona, la reclaman, maúllan para buscarla, frotan lateralmente su cuerpo, dan suaves cabezazos, ronronean en son de amistad e incluso dan lametones en las manos o el rostro si se acercan. Esos lametones son los llamados besos de gato, pero cuesta conseguir la confianza de un felino doméstico, se gana con el día a día. Los gatos no son animales egoístas e independientes que no necesitan ayuda, son animales domésticos fuertemente unidos a la persona que cuida de ellos, como otras mascotas sufren mucho sobreviviendo en las calles cuando son víctimas del abandono y las enfermedades, igual que cuando son ignorados o encerrados sin ver a la persona querida.

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6 ronroneos »

  • Eva Barrios C. maulló:

    :ronroneo: SÍ… muy cierto ahora… ¿cómo se podria sacar la imagen que hasta ahora han tenido los gatos en el mundo?

  • Gabycita maulló:

    Es verdad… hay cada gente que odia a los gatos sin motivo alguno…

  • Mireia maulló:

    :ronroneo: ¡Hace un mes encontré un gatito negro y es la cosa más preciosa que he tenido!

  • Daniella maulló:

    :ronroneo: No es justa la mala fama que tienen los gatos entre muchas personas prejuiciosas y supersticiosas.

  • Brendaly maulló:

    :hug: A mi me fascinan los gatos y siempre me han demostrado afecto aun cuando no eran mios.

  • Jimena Cuevas maulló:

    Amo a los gatos porque son buenas compañias, sienten y aman, son seres fantásticos.

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