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Bebés y gatos

24 Diciembre 20097.117 vistas2 ronroneos

Para una mujer embarazada, uno de sus mayores miedos es cualquier daño que le suceda a su bebé, puesto que la toxoplasmosis puede causar malformaciones en el feto, la falta de información sobre la transmisión de esa zoonosis puede hacer que se abandonen gatos. Tras el nacimiento del bebé hay otras causas que pueden hacer pensar a una familia en abandonar o no tener gatos en su hogar, se cree que pueden surgir incompatibilidades entre gatos y niños pequeños, lo cual puede derivar en algo trágico si el gato atacase al bebé.

Muchas personas han (mal)acostumbrado al gato jugando desde que era joven, azuzándolo para dar manotazos o arañar, incrementando su agresividad. Esta manera de jugar con los gatos no es una gran idea, igual que provocarlos a atacar las manos al colocarse en el borde de un mueble donde esté subido el gato y ponerse justo debajo de su posición para incitarlo a lanzarse, despertar su instinto de presa moviendo una mano bajo una manta como si se moviera un roedor debajo de la tela, etc. Parece divertido cuando un adulto tiene un gato pequeño recién llegado a casa pero no lo será si el gato se vuelve agresivo al atacar las manos humanas cuando llegue un día un bebé al hogar. Los niños pequeños suelen ser bruscos al manipular al gato por curiosidad, empujarlo, tirar de su cola, etc. la ignorancia del humano no es culpa del gato. Un gato podría rasguñar a un niño igual que arañaría a un adulto que lo provocó, y al final será el gato quien pague por los errores humanos y sea maltratado y abandonado.

Esto no tiene por qué suceder, los gatos domésticos son mascotas muy vinculadas a la familia que les cuida, les da alimentos, los mima y les proporciona lo que necesitan. Un gato vinculado a una mujer embarazada, mientras no esté infectado por toxoplasmosis no supondrá un riesgo, igualmente la llegada de un recién nacido o la adopción de un gato por parte de una familia que tiene niños pequeños, no tiene por qué suponer un riesgo, problemas de convivencia o falta de seguridad para los pequeños de la casa.

Si el gato tenía su mundo creado en torno a la persona que lo cuidaba y en un entorno bien controlado físicamente debido a la territorialidad de los gatos, no significa que atacará indudablemente a una nueva persona de la familia porque cree que le quitará todo, que viene para arrebatarle sus recursos, que estará celoso de compartir el amor de sus dueños o que sentirá envidia por la atención que recibe el niño y lo detestará. Los gatos no tienen por qué sentirse como príncipes destronados, como hermanos mayores por la llegada de un nuevo bebé. Lo que sí sucede es que como animales sensibles y unidos al menos a uno de los miembros de la familia, notarán cambios, si quedan totalmente desatendidos reclamarán atención, maullarán y pueden sentirse tristes o no comprender nada del cambio, pero no serán agresivos si esa no era su conducta anterior.

Una buena forma de educar al gato para una buena convivencia es hacerle descubrir la presencia del nuevo miembro de la familia, pero no de golpe. Los gatos pueden sentirse amenazados ante la aparición de un extraño que quiera tocarlos, aunque esto depende también del nivel de socialización que haya disfrutado el gato desde sus primeros meses de vida. Para una presentación adecuada se puede separar al gato del lugar donde vaya a estar el bebé o donde esté la habitación del/los niño/s pequeños de la casa, comprobar que está tranquilo, revisar que sus garras están recortadas sin que haya puntas curvadas y afiladas, para después dejarle que olfatee cosas que ya hayan sido utilizadas por el niño como ropa, juguetes en la habitación que le pertenecerá.

Una vez que haya notado la presencia y esté cerca, el gato olfateará y mirará al pequeño. No hay que forzar ni impedir un acercamiento pero los movimientos bruscos pueden asustar al gato. Es necesario vigilar y nunca dejar solo a un bebé o niños pequeños con un gato o cualquier animal doméstico en realidad. Una buena forma de empezar es sentarse en un sillón y tener el bebé en el regazo y al gato al lado curioseando o descansando.

También es útil tener la futura habitación del bebé con todas las pertenencias del niño un tiempo considerable antes del nacimiento, no sólo por una necesaria organización sino para que el gato sepa que habrá cambios en la casa. Se puede dejar al gato libre para que explore la nueva decoración del cuarto pero de ninguna manera debe poder entrar libremente y creer que eso es para él y se instale. La cuna es clave porque será una cama que el gato podría encontrar perfecta para descansar y debemos evitar que crea que es su propiedad, no le permitas dormir ni acostarse dentro, podría surgir una rivalidad posterior o podría suceder que el gato al encontrarse cómodo regresase para dormir una vez llegado el niño y tratase de dormir a su lado.

El gato entra en la cuna cuando el bebé está dentro descansando, puede ser por curiosidad o porque quiere dormir junto a él. Si la madre o el padre lo descubren, podrían asustarse, ponerse nerviosos, gritar o hacer un movimiento brusco para sacar al gato de allí. El felino entonces se asusta, salta, sale corriendo y puede lastimar sin querer al niño. Si esta situación te llegase a suceder, no lo asustes, sólo acércate despacio y nómbralo con suavidad. Sácalo de la cuna tratando de que no tire pataditas con las patas traseras como hacen a veces cuando se los agarra. El gato debe tener sus zonas permitidas en casa y otras que no serán de libre acceso, al menos hasta que el niño se vaya desarrollando y pueda moverse por la casa, además el gato debería tener una cama o cojín para él, un lugar mullido donde descansar sin tener que quedarse en la habitación del niño ni poder entrar durante su descanso para no alterar su sueño. Por otra parte, un bebé duerme casi tantas horas al día como un gato, aunque sus horarios de sueño no coincidan del todo pues los gatos tienen más actividad al atardecer y por la noche que durante el día.

Como es evidente, es aún más importante en esta etapa cuando el gato debe tener todas sus necesidades cubiertas, alimentación, agua, cepillado, uñas recortadas con margen a la zona rosada que tiene los capilares y terminaciones nerviosas, pero sin punta curvada o afilada, vacunas y desparasitación al día. Si a tu gato le gustaba acostarse en tu cama (pero no en la del niño) se le debe permitir si se hacía antes para que no se sienta olvidado ni que lo dejaron de querer. No hay que excluir al gato como un peligro o alguien que no sea de la familia, se le debe dejar con los demás miembros que socialice y sea objeto de mimos, que los bebés y niños pequeños puedan tocarlo con cuidado si se deja. Si el gato solamente tiene vínculo con una persona, entonces nunca hará caso a otras personas de la familia por mucho que las vea en casa, en cambio si se deja acariciar, si hay varias personas que le van sirviendo el alimento y el niño lo hace cuando pueda participar, mantendrán una buena relación y el niño crecerá cuidando de un animal doméstico junto a la familia lo cual es algo enriquecedor para su educación y los valores morales que tenga como persona en su vida. Una estrategia con el alimento es que los adultos pongan sólo comida seca, como el pienso habitual del gato, y el niño coloque o le ayuden a ponerlo, comida húmeda de latita que suele gustar más a los gatos, de manera que el felino crea que la comida más interesante sólo la recibe del niño, siendo más mimoso y agradecido con la llegada del nuevo miembro del clan.

Vigilar será necesario durante los primeros años del niño, aunque no tenga que pasar nada, pero cualquier juego brusco con el gato, como tirones de orejas, agarrarlo por la cola, aplastamiento tumbándose encima y otras acciones de niños podrían molestar, con razón, al gato. Si el gato percibe al niño como un nuevo miembro de la familia con quien tener vínculo afectivo, que hace que le den atenciones, alimento y cuidados, será tan tierno como en las siguientes fotografías de bebés y gatos:

bebés y gatos

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2 ronroneos »

  • Irma lopez maulló:

    :ronroneo: :rasca: Hola me encantan esas lindas fotos de gatitos con los bebés y ¡claro que ronroneo! rrrrrrr saludos mándenme más fotos y en cuanto sepa cómo pasar las fotos de mi lindo y precioso gatito “Fredy” bigotes porque déjame decirte que está lindo lindo y en cuanto lo veas te vas a enamorar de él y querrás ronronear de emoción.

  • Mascotas maulló:

    En un principio, lo ideal es mantener al gato a cierta distancia del niño, ante todo, por prudencia. Por otra parte, sí es bueno que el niño crezca en presencia de otras criaturas, ya que aprende a convivir con otros desde pequeño.

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