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¿Por qué ronronean los gatos? | Parte I

10 Diciembre 2010271 vistasSin ronroneos

El ronroneo es un sonido vibratorio o zumbido tonal realizado por los felinos, emitido en muy diferentes contextos, como forma de comunicación tanto con sus congéneres como hacia los humanos en el caso de los gatos domésticos. El ronroneo del gato doméstico tiene una frecuencia de entre 20 y 30 vibraciones por segundo, su amplitud, duración, volumen y tonalidad varían según la edad y el tamaño corporal del gato. El mecanismo por el cual emiten su ronroneo no depende de una única característica anatómica, por lo que las explicaciones científicas apuntan tanto a vibraciones en las vías respiratorias en la garganta como desde el diafragma, sin llegar a localizarlo con exactitud, por lo que siempre ha estado rodeado de cierto misterio, añadido al ya de por sí mitificado temperamento de los gatos. La onomatopeya más común para representar el ronroneo es “purrrr”.

Explicación científica del ronroneo

El gato doméstico utiliza el ronroneo no sólo para tranquilizar y agradar a su familia humana y felina, estrechando vínculos, sino a sí mismo. Las madres gatas ronronean para calmar y hacer dormir a sus crías, como si fuera una nana o canción de cuna, o llamarlas para comer; el gato ronronea para mostrar su estado emocional, dar muestras de amistad y aprobación, para lisonjear en el regazo de su cuidador humano.

ronroneo gatos

La teoría hemodinámica también sostiene que cuando el gato arquea su parte posterior, eleva la velocidad de la sangre y por lo tanto el ronroneo es más intenso. Cuando acaricies a su gatito y el felino doméstico arquee su lomo, notarás que el ronroneo incrementará su volumen e intensidad. El ronroneo es algo más que una vocalización felina o una peculiaridad fisiológica, destaca por sobre todos los atributos del gato. Es personal, singular, distintivo… es, en definitiva una verdadera e inigualable adaptación evolutiva en cuanto se refiere a elemento de comunicación y forma de expresión felina.

ronroneo gatos

Pese a todo, el ronroneo sigue siendo un misterio y hasta la literatura no científica se ha ocupado de él. Un gato personificado en el libro “The Silent Miaow” del autor Paul Gallico declara: “Nadie hasta ahora ha descubierto como hacemos éste sonido tan especial… y lo que es más, nadie nunca lo hará. Es un secreto que se ha mantenido desde el comienzo de la vida de los gatos y nunca será revelado.”

La primer teoría que fue perdiendo vigencia exponía sucintamente que el gato además de disponer de cuerdas vocales que le permiten emitir vocalizaciones, maullidos, etc., posee otro grupo de estructuras denominadas pliegues vestibulares o falsas cuerdas vocales. Cuando el aire es inspirado y luego exhalado, la fricción entre ambos pliegues produce la vibración o ronroneo.

La segunda teoría refería a la contracción de algunos músculos laringeos que producen una modificación de las presiones con la consiguiente aparición de vibraciones. Una hipótesis científica realizada por electromiografía, técnica que registra gráficamente la actividad eléctrica producida por los músculos esqueléticos a través de electrodos colocados en la superficie de la piel, es que los gatos ronronean al generar sonido con unos rápidos temblores de los músculos de su laringe, que dilatan y restringen la glotis a gran velocidad, causando vibraciones en el aire durante la inhalación y la exhalación. Combinada con la constante inhalación y exhalación de aire mientras el gato respira, el ronroneo se produce con fuertes armónicos.

La tercera teoría indica que la explicación más plausible del ronroneo es un fenómeno hemodinámico, es decir, relacionado con la circulación de la sangre: la vibración constatable al tacto se origina en la vena cava posterior, en el lugar donde atraviesa el diafragma. Los músculos comprimen el flujo sanguíneo provocando vibraciones que son transmitidas por los bronquios. Se propone que el ronroneo es un fenómeno de origen hemodinámico antes que aerodinámico. La vibración palpable se origina en una vena grande en la cavidad torácica, la vena cava posterior, que se origina a partir de la unión de las venas ilíacas provenientes de los miembros posteriores a la altura de la cuarta y quinta vértebras lumbares. En su recorrido recibe el aporte sanguíneo de los vasos abdominales y genitales. Después de atravesar el diafragma desemboca en la aurícula derecha. Donde ella atraviesa el diafragma, la contracción de los músculos a su alrededor comprime el flujo sanguíneo provocando así una transición de flujo suave a turbulento produciendo oscilaciones similares al movimiento de flameo de una bandera. Éstas vibraciones luego son transmitidas y amplificadas por los bronquios llenos de aire y la tráquea hacia los senos de la cabeza.

Cada gato tiene una forma singular de ronronear y varía ampliamente de uno a otro ejemplar tanto en la intensidad como en la situación que lo induce. Algunos gatos son ronroneadores habituales vivaces y entusiastas; otros en cambio sólo susurran quietos y con decoro; los hay que hacen ostentación de sus ronroneos ásperos aunque no menos hechiceros o bien salpicados de gorjeos, susurros, silbidos y jadeos; finalmente están aquellos tan discretos que su ronroneo sólo puede ser detectado acariciando su garganta… sintiendo, más que escuchando sus aterciopeladas vibraciones.

ronroneo gatos

El misterio y sensualidad del ronroneo felino ha cautivado a no pocos poetas y escritores y ello se ve materializado por ejemplo en algunas metáforas musicales. Así, se ha comparado el ronroneo de los gatos con el sonido de “los timbales en el Réquiem de Berlioz”; o en varias referencias al repertorio de Tom Jones: “suena igual a un bajo”, “son como tambores bajos tocados muy suavemente”.

Randy Moravec, en su libro titulado Claude, atribuye directamente al ronroneo la razón de la domesticación del gato por el humano y afirma: “El gato no hace mucho, era de poco comer y gusta salir a cazar solo. Por otro lado al ser muy suave, tener un hermoso pelaje y emitir un placentero ronroneo, ha sido aceptado por su valor estético.” En dicho libro se intenta hacer un cálculo del número de horas que un gato pasa ronroneando a lo largo de su vida… Si la esperanza de vida de un gato doméstico es de unos 18 años (18 x 365 x 24 = 157680 horas de vida), y en promedio ronronea entre 30 minutos a 1 hora cada día, podemos elucubrar que un gato que tenga la fortuna de alcanzar esa longevidad se pasa entre 3285 a 6570 horas de su vida ronroneando, entre un 2 a un 4% de su existencia felina.


Ronroneo de la gata Siiri, una de las grabaciones más largas en Youtube de orgullosos dueños de gatos domésticos. Algunos dueños de gatos han querido presumir de su felino y han llegado a acumular casi 10 horas de grabaciones de ronroneos.

Aunque durante mucho tiempo se consideró que el ronroneo era un sonido característico de los gatos domésticos, es decir que sólo los felinos del género Felis podían ronronear, se ha descubierto que los felinos del género Panthera (tigre, león, puma, guepardo, jaguar, leopardo y serval) también lo hacen, pero sólo de forma egresiva, cuando exhalan aire, al descansar tras una jornada de cacería. En las páginas del ecologista Robert Eklund sobre preservación de la fauna salvaje en diferentes reservas africanas se documenta con grabaciones de audio cómo ronronean una hembra de guepardo, la amistosa Ola en Daniell Cheetah Breeding y un serval en la reserva Tenikwa Wildlife Awareness Centre. También hay grabaciones de audio de grandes felinos ronroneando en Wildlife Research Page.

En la página Ingressive Speech, dedicada a la fonación ingresiva pulmonar, es decir, sonidos producidos por el flujo de aire hacia adentro, desde la garganta al pulmón, con artículos de investigación de Robert Eklund publicados en Journal of the International Phonetic Association (JIPA), espectrogramas, archivos de audio y abundantes referencias bibliográficas. Aunque la mayoría de los sonidos del habla se realizan por fonación egresiva, la fonación pulmonar ingresiva no es exclusivamente utilizada por los humanos sino que se encuentra en la fonación de muchos animales, como ya habían investigado biólogos como Charles Robin Segond en 1848 y Charles Darwin en 1872, destacando que los perros, zorros, gatos, caballos, burros, ciertas especies de aves e incluso los cantos de algunas ranas producían sonidos de este modo. Se ha observado también que los saludos y comunicaciones entre algunos de los grandes simios utilizan este tipo de fonación.

Cuando Robert Eklund se centró en la conservación de la biodiversidad en reservas de Sudáfrica y en particular observó especies de grandes felinos, descubrió que existían estudios exhaustivos de Dr. Gustav Peters sobre el ronroneo, y ambos autores entraron en contacto compartiendo sus avances. Los siguientes estudios son de gran interés para quien tenga curiosidad sobre cómo algunos mamíferos carnívoros producen el ronroneo:

– Peters, Gustav & Barbara A. Tonkin-Leyhausen, Evolution of Acoustic Communication Signals of Mammals: Friendly Close-Range Vocalizations in Felidae (Carnivora) (Evolución de las señales acústicas de comunicación de los mamíferos: Vocalizaciones amigables de corto alcance en los Felinos),
Journal of Mammalian Evolution (1999), volumen 6, no. 2, pp. 129–159

– Peters, Gustav, Purring and similar vocalizations in mammals (Ronroneo y vocalizaciones similares en mamíferos), Mammal Review (2002), volumen 3, tema 4, pp. 245–271.

– Eklund, Robert, Gustav Peters & Elizabeth D. Duthie, An acoustic analysis of purring in the cheetah and in the domestic cat (Un análisis acústico del ronroneo en el guepardo y en el gato doméstico). Proceedings of Fonetik 2010, Lund University, 2–4 Junio 2010, Lund, Suecia, pp. 17–22. Al comprar el ronroneo en el guepardo (Acinonyx jubatus) frente al gato doméstico (Felis catus) se determinó que el guepardo ronroneaba en una frecuencia promedio de 20.87 Hz (fases egresivas) y 18.32 Hz (fases ingresivas), mientras que el pequeño felino doméstico ronroneaba con frecuencias promedio de 21.98 Hz (fases egresivas) y 23.24 Hz (fases ingresivas), siendo 1 Hz equivalente a 1 vibración por segundo.

– Schötz, Susanne & Robert Eklund, A comparative acoustic analysis of purring in four cats. (Una comparativa de análisis acústicos del ronroneo de cuatro gatos.), Quarterly Progress and Status Report TMH-QPSR, volumen 51, 2011. Proceedings from Fonetik 2011. Royal Institute of Technology, Estocolmo, Suecia, 8–10 Junio 2010, pp. 9–12. Las mediciones de los ronroneos de cuatro gatos domésticos dieron resultados de 20.94 a 27.21 Hz en fases egresivas y entre 23.0 a 26.09 Hz para fases ingresivas. Las mediciones de los ronroneos de los gatos se hicieron con una videocámara Sony DCR-PC100E y un micrófono estéreo ECM-DS70P, posteriormente los vídeos fueron transmitidos a iMovie y las pistas de audio (wav, 44.1 kHz, 16 bit, mono) extraídas con Extract Movie Soundtrack, se normalizó la amplitud de onda mediante Audacity y se crearon copias de los archivos de audio con Praat.

ronroneo gatos

ronroneo gatos

En un estudio de seguimiento sobre el ronroneo realizado en cuatro guepardos adultos, Eklund, Peters, Weise y Munro (2012) descubrieron que las fases egresivas duraban más que las fases ingresivas. Del mismo modo, las fases ingresivas tenían menor frecuencia que las fases egresivas en los cuatro guepardos. La frecuencia media estaba entre 19.3 Hz – 20.5 Hz en fases ingresivas, y entre 21.9 Hz – 23.4 Hz en fases egresivas. Más aún, la amplitud fue mayor en las fases egresivas para los cuatro ejemplares de guepardo. Eklund y Peters (2013) compararon el ronroneo en ejemplares adultos, jóvenes y cachorros de guepardo y documentaron que pese a que había una variación considerable en muchos de los parámetros analizados (amplitud, duración de la fase, ciclos por fase y frecuencia principal) – mayormente atribuible al grado de relajación/agitación en los momentos de descanso y entretenimiento del animal– pero no había grandes diferencias en los parámetros debido a la edad de los ejemplares.

El término ‘ronroneo’ se ha utilizado con laxitud en las publicaciones de estudios científicos sobre las vocalizaciones de los mamíferos, hasta la revisión exhaustiva realizada en el citado trabajo de Peters (2002). Al utilizar una definición de ronroneo como producción sostenida de sonido que alterna necesariamente entre la respiración pulmonar egresiva con el flujo de aire ingresivo (y que habitualmente puede mantenerse durante minutos), Peters (2002) llegó a la conclusión de que hasta entonces sólo los ‘gatos ronroneadores’ (Felidae) y dos especies de ginetas o gato almizclero (Viverridae sensu stricto), Genetta tigrina, y probablemente también Genetta genetta, se había documentado que ronronearan.

La subdivisión de los Felidae, la familia de felinos, separada en ‘gatos ronroneadores’ por un lado, y ‘gatos rugidores’ (pero que no ronronean) por otro lado, tiene un origen que puede trazarse hasta los trabajos de Owen (1834/1835) y definitivamente presentado por Pocock (1916), basándose en una diferencia anatómica del hueso hioides, situado en la parte anterior del cuello, por debajo de la lengua y por encima del cartílago tiroides. Los ‘gatos rugidores’ (león, Panthera leo; tigre, P. tigris; jaguar, P. onca; leopardo, P. pardus) presentan una incompleta osificación del hioides, lo cual, de acuerdo con esta noción, les permite rugir pero no ronronear. Por otro lado, el leopardo de las nieves (Uncia uncia, o P. uncia), como la quinta especie de felino con osificación incompleta del hioides, sí ronronea (Hemmer, 1972). Todas las especies restantes de la familia Felidae (‘gatos ronroneadores’) tienen una osificación completa del hioides que les permite ronronear pero no rugir. No se conoce ninguna especie de felino que pueda al mismo tiempo rugir y ronronear.

Sin embargo, no hay una base científica infalible, concluyente e inequívoca para establecer una clasificación de las especies de la familia Felidae según la ausencia/presencia del ronroneo y el rugido, respectivamente, y las diferencias anatómicas del hueso hioides. Weissengruber et al. (2002) argumentaron con vehemencia que la habilidad de las especies de gatos para ronronear no se ve afectada por la anatomía de su hueso hioides, es decir tanto si tiene osificación completa o tiene un epihioides ligamentoso, y ello, basado en una definición técnica acústica del rugido, la presencia de este tipo de vocalización depende de características específicas de las cuerdas vocales y el elongado tracto vocal, lo último es posible por la incompleta osificación del hioides. La actual clasificación de los Felidae se fundamenta en características moleculares (Johnson et al., 2006; O’Brien y Johnson, 2007) y agrupa a los leopardos o panteras nebulosas (Neofelis nebulosa y N. diardi) – con hioides completamente osificados – junto con las cinco especies de felinos con osificación incompleta del hioides.

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