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Oposición a la desungulación en gatos en Estados Unidos y Canadá

5 Noviembre 20111.032 vistasSin ronroneos

En el artículo acerca de la desungulación en gatos hablamos sobre cómo pese a las prohibiciones establecidas por legislación y la propia conciencia de los veterinarios para no practicar la amputación de la última parte de las falanges del gato para retirar las garras, todavía en ciertos países se practica esta cirugía, como en Estados Unidos. Sin embargo, los movimientos de protección de animales domésticos difunden los peligros de la desungulación, por las consecuencias devastadoras que tiene en los gatos, quienes reciben amputaciones en sus dedos por la frivolidad y comodidad de los dueños que no buscan medidas de razón vital, sino meramente instrumental, para tener una buena convivencia en el hogar cuando el gato araña los muebles.

En algunos hogares persiste la fobia a que el niño pequeño sea lastimado por un gato, no sólo cuando hay un bebé en casa. Muchos padres deciden desungular para evitar que el gato pueda arañar al niño si éste incordia o es brusco al jugar con el felino doméstico. Esto es un absurdo como sobreproteger a un niño restringiendo todo tipo de actividades donde puedan lastimarse, con el añadido de causar daño a un animal por comodidad y miedo, en vez de enseñar y educar al menor. Además, si el niño no trata bien a los gatos, por desungular a la mascota familiar no quedará exento de recibir un arañazo fuera de casa. Sólo servirá para evitar accidentes domésticos, pero no educará al hijo.

Incluso en términos estrictamente económicos, el coste de colocar rascadores en casa y unas fundas de protección en las garras del gato es mucho más bajo que una intervención quirúrgica como la oniquectomía, por lo tanto, incluso en dueños sin conciencia moral o que desconozcan el daño que produce la desungulación y no sean informados, les compensaría.

Posiblemente la página más cañera en lengua inglesa en contra de la desungulación en gatos es Declaw Hall of Shame, el muro de la verguenza donde exponen las clínicas veterinarias y los nombres de los profesionales que practican la oniquectomía en gatos. Con el lema de cabecera “Featuring the Declaw Pimp of the Month”, sus protestas se aproximan a scratches online, al señalar con sus publicaciones a quienes realizan la amputación de la última falange de los dedos del gato y eufemísticamente lo presentan como desungulación, para la comodidad de unos dueños que no quieren que el gato pueda arañar algún mueble y para aumentar los ingresos del profesional veterinario que realiza la operación. Declaw Hall of Shame trata de concienciar a quienes tienen un gato como mascota, para informar del daño que pueden provocar en su animal doméstico y a la vez realizar un boicot a quienes se lucran con esta cirugía a sabiendas de sus consecuencias irreversibles en la movilidad del gato.

Declaw Hall of Shame

Además del listado de la verguenza con clínicas veterinarias que practican la oniquectomía tienen una sección donde aparecen cronológicamente los proyectos de ley y las propuestas de reforma para prohibir la desungulación en gatos, también una sección con artículos de la legislación de países que prohíben las intervenciones quirúrgicas para amputar partes del cuerpo de los animales domésticos por comodidad, cosmética o deseo de un rasgo, a saber: amputar la cola, las garras, cortar las orejas. Al menos doce naciones europeas tienen legislación que prohíbe expresamente las amputaciones en animales domésticos. Las amputaciones cosméticas o modificaciones corporales supuestamente estéticas para el gusto de algunos propietarios son tan horribles como las provocaciones aberrantes que hace la web bonsaikitten a la comodidad y la posesión que buscan algunas personas al tener un gato -miniatura- en casa.

El veterinario y prolífico escritor Michael W. Fox, publicó en febrero de 2006 un artículo en Journal of the American Veterinary Association, donde se denunciaba la extensión de la práctica de desungulación en gatos en los Estados Unidos, donde un cuarto de la población de gatos domésticos, aproximadamente 14 millones de gatos en hogares de los Estados Unidos, tiene las garras amputadas y donde muchas clínicas veterinarias dan un servicio por pack que incluye la oniquectomía felina junto a la esterilización:

“the ethics of performing declawing as a routine practice to the extent that almost a quarter of the cat population in the United States (14 million) is declawed… surely needs to be examined. This is especially pertinent considering the evidence of the painful nature of this procedure and associated postoperative complications of chronic pain, infection, and suffering. Surely the justifications for performing declawing trivialize concern for cats’ welfare and psychologic well-being. Part of being a cat is to have claws. Out of respect for the nature of cats and their basic behavioral requirements in the confined domestic environment, caring and responsible cat owners effectively train their cats to use scratch-posts, scratchboards, and carpeted “condos” rather than resort to routine declawing, which amounts to a mutilation for convenience. As a profession, are veterinarians not giving a mixed message to the public in advocating companion animal health and welfare on the one hand and not abandoning such practices that are considered unethical by veterinarians and their clients in many other countries?”

Todos los profesionales veterinarios conocen las evidencias que conlleva la desungulación en gatos: dolor crónico, infecciones, daño articular, pérdida de la postura natural en el desplazamiento del gato. Los dueños responsables que tienen gatos dentro de la vivienda utilizan rascadores y favorecen su uso.

complicaciones cirugía desungulación

Declaw.com es más formal en la denuncia social que hacen de la desungulación, pero también tienen un listado organizado en Estados Unidos y Canadá tanto para clínicas veterinarias que practican la amputación de las garras de los gatos como de los profesionales veterinarios que se niegan a realizar esta práctica injusta. Incluyen también una sección con enlaces útiles en lengua inglesa sobre en qué consiste la oniquectomía felina, cómo un dueño responsable puede educar a su gato para que no arañe el mobiliario y ofrecer rascadores u otras alternativas fabricadas en casa.

Declaw

Declawing.com es una buena base de datos con información sobre la cirugía, sus consecuencias, principios éticos para el dueño de un gato, alternativas para evitar que el gato arañe el mobiliario en casa, listado de países donde hay legislación que prohíbe las amputaciones en animales domésticos como los gatos, veterinarios que se niegan a desungular.

Lisa Violet, Educate! Don’t Amputate! es una tabla con dos columnas: una para profesionales veterinarios y otra para personas que quieran tener un gato como mascota y compañero en el hogar. Fotografías, crónicas de casos reales de gatos desungulados contados por dueños arrepentidos, la ética de la desungulación desde un veterinario, historias de personas que llevaron a su gato a desungular, descripción de una cirugía de oniquectomía felina, países donde se ha prohibido, etología sobre gatos, cómo comprender su conducta y evitar que el mobiliario de la casa sea dañado.

An Animal Activist’s Story

I am an animal activist and run a cat rescue organziation for several years now. The story about my 4 cats, who I declawed 10 years ago still hunts me to this day . Back than I owned 4 cats, lived in a big City and considered myself an animal lover, little I knew, that I knew nothing about the realty of the animal world. I decided to declaw my cats Pitch, Diva, Theo and Max, after being reassured by my former vet (He had all his cats declawed!) that this will be a common procedure and nothing to fear! No problem( his words). The next day, I picked them all up, all covered in blood, all confused and in pain.

Theo died that day in my arms-he never recovered from the horror that I exposed him to. Diva and Max seemed fine, but what do I really know how they feel. They ‘acted’ normal, but Pitch became my problem cat. He started urinating everywhere (and did it for the rest of his 12 year life) He was always in a ‘bad’ mood-in pain!! for the rest of his life. He used to be a sweet and loving cat before the declawing and became a moody unhappy cat afterwards.

It took years for me to forgive myself for being so uneducated, if I had known than what I know now, those special friends of mine would not have been suffered. Today I am running a cat rescue organziation and in the memory of my own experience advocate ‘DO NOT DECLAW’ wherever I go, telling my story. All our adopters have to sign a NOT DECLAW agreement and I pass on info with every adoption. Thank You for your site! Declawing is torture and most of the time I encounter people being uneducated about it! DO NOT DECLAW, there are soo many other alternatives and you may want to consider a different pet for your family, if you can’t deal with the claws.

Relato de un activista en protección animal

Soy un activista en protección animal y llevo una organización de rescate de gatos desde hace ya varios años. Los recuerdos de mis cuatro gatos, que llevé a desungular hace 10 años, todavía me traen remordimientos hoy. Por aquel entonces tenía 4 gatos, vivía en una ciudad grande y me consideraba una persona que aprecia a los animales, era tan poco lo que sabía, que no sabía nada sobre la realidad del mundo de los animales domésticos. Decidí desungular mis gatos Pitch, Diva, Theo y Max, después de recibir el respaldo de mi veterinario de confianza (¡Tenía a sus gatos desungulados!) quien aseguró que se trataba de un procedimiento común sin nada que temer. No hay ningún problema (Literalmente sus palabras). Al día siguiente los recogí a todos, cubiertos en sangre, confusos y doloridos.

Theo murió ese mismo día en mis brazos, no llegó a recuperarse del horror al que lo expuse. Diva y Max parecían estar bien, pero qué sé yo cómo se sentían. Actuaban con una apariencia normal. Pitch se convirtió en un gato problemático. Comenzó a mearse por todas partes en casa, no usaba ya el arenero. Y lo hizo durante 12 años más, el resto de su vida. Se volvió irascible y estaba de mal humor por el dolor provocado por las amputaciones en sus dedos. Solía ser un gato dulce y cariñoso pero tras la cirugía de desungulación su carácter cambió.

Me llevó años intentar perdonarme a mí mismo por ser tan ignorante, si hubiese sabido entonces lo que sé ahora, estos amigos especiales no habrían experimentado ese sufrimiento. Hoy llevo una organización para rescatar gatos y en memoria de mis gatos soy portavoz del ‘NO DESUNGULES, NO AMPUTES’ allá donde voy, contando mi experiencia. Todos nuestros adoptantes tienen que firmar una cláusula por la cual no desungularán al gato y reciben información sobre esta práctica horrible. Desungular es una tortura y la mayor parte de las veces me encuentro con personas que están desinformadas sobre ello. No desungules, hay muchas alternativas para mejorar la convivencia y tal vez prefieras otra mascota si no puedes soportar las garras de un gato.

Deborah’s story

Several years ago I was employed as shelter manager at a relatively small humane society. Kris, our cat care coordinator, was becoming increasingly disturbed at the euthanasia rate for declawed cats and decided to conduct an informal study. She discovered that more than 80% of declawed cats that were either returned or owner surrendered that year were done so because of litterbox problems or biting. In 1996, 89 declawed cats and kittens were euthanized. The youngest, only 4 months old, had not yet even been given a name. Since people are understandably not interested in adopting such a pet, euthanasia was the only option.

Shelter workers are far more likely to see the devastating results of declawing. Failure to use a litterbox and biting are considered behavior problems, an area most veterinarians are untrained or unwilling to go. Owners bring us their once wonderful pets and we try to explain to them why the cat’s personality changed. Most leave feeling guilty, some are crying. All vow never to inflict that torture on a cat again.

And to those people who say they’ve never had a problem with a declawed cat, you’re lucky – so far. Sometimes the problems don’t show up for years. It’s a risk not worth taking.

I’m sending this because of a sweet little Calico kitten, an orphan I fostered and sent to a shelter for adoption. At 6 months of age she was returned for not using a litterbox – declawed, mutilated, ruined. She had not even been spayed. Her future is uncertain. Both shelters have since added clauses to their adoption contracts which forbid declawing.

Deborah

February 10, 2001

Trabajadora en un refugio para gatos abandonados

Hace varios años trabajé como manager de un refugio en una relativamente pequeña asociación protectora de animales. Kris, que coordinaba el cuidado de los gatos, se estaba volviendo cada vez más preocupada por el ratio de eutanasia en gatos y decidió empezar un estudio informal sobre ello. Descubrió que más de un 80% de gatos desungulados habían sido o bien devueltos o abandonados ese año por problemas de conducta en el uso de la bandeja de arena o por mordedura. En 1996, 89 gatos desungulados fueron sacrificados. El más joven de los gatitos, con 4 meses de edad, no tenía ni siquiera nombre en el refugio. Puesto que la gente no quiere adoptar a estos gatos como mascotas, el sacrificio fue la opción tomada.

Quienes trabajan en los refugios están bastante más expuestos a ver los resultados devastadores de la desungulación. Abandono del uso de la bandeja sanitaria o arenero, tendencia a morder son considerados problemas de conducta, un área en la cual muchos veterinarios no están entrenados o en la que no quieren entrar. Los dueños traen al albergue a quienes fueron una vez sus maravillosas mascotas y tratamos de explicarles por qué la conducta del gato cambió. Algunos se van sintiéndose culpables, otros comienzan a llorar. Juran no volver a inflingir esa tortura a un gato nunca más.

Para la gente que dice que no ha experimentado ningún problema con un gato desungulado, tenéis suerte, hasta el momento. Algunos problemas de salud y conducta no aparecen en años. Es un riesgo que no merece la pena tomar.

Envío esto por un dulce gatito pequeño de pelo tricolor calico, un huérfano que acogí de un refugio y di en adopción. A los 6 meses de edad fue devuelta por no usar la bandeja de arena, había sido desungulada, mutilada, arruinada. Ni siquiera la habían esterilizado. Su futuro es incierto. Los refugios en los que he estado añadieron desde entonces cláusulas en los contratos de adopción para prohibir la desungulación.

Deborah

10 de febrero del 2001

Max House incluye varios artículos sobre la desungulación en gatos, consecuencias dañinas, etología sobre los gatos y el papel fundamental que juegan las garras.

Amby’s Cat es otra web de diseño previo al año 2000 pero con información muy valiosa sobre la protección del gato doméstico: en qué consiste la desungulación u oniquectomía, cómo cuidar las garras de los gatos, cómo fabricar un poste rascador en casa, qué plantas son tóxicas para los gatos, qué hacer para ayudar a los gatos abandonados en las calles, libros sobre gatos.

Cat Scratching es una web sencilla, muy instructiva sobre por qué los gatos necesitan arañar, rascar, como una conducta natural y necesaria para su desarrollo. Además del apartado de etología felina explica cómo hacer que el gato prefiera arañar el poste o las tablas con cordel, cómo recortar con cuidado las garras y las alternativas para que no se dañe el mobiliario.

Cats with Claws, es un sitio de fotografías divertidas subidas por usuarios dentro de una comunidad anti-desungulación. No contiene mucha información pero es entretenida.

Paw Project, es un foco de concienciación que incluye la realización de un documental sobre la desungulación en gatos, con muy buenas críticas de medios de comunicación como The New York Times, The Los Angeles Times, The Hollywood Reporter, entre otros. Tienen un apartado de preguntas y respuestas sobre la desungulación bien construido y accesible a profanos. Se explica cómo el término es confundente ya que en primates como nosotros las uñas son planas y crecen desde la piel, por lo que “desungulación” puede hacer creer a ingenuos que sólo se retiran las uñas del gato, cuando se trata de una cirugía donde se amputa el hueso y las articulaciones de la última falange de cada dedo. También que estadísticamente hay según Estados en Norteamérica, entre un 25%–43% de hogares que tienen gatos domésticos con las garras amputadas. Según una publicación de los meses de febrero y marzo del año 2003 en la editorial The Pet Press, un 75% de clínicas veterinarias de Los Angeles, California, practicaban la oniquectomía felina sin cuestionamiento, sin justificación sobre el procedimiento y sin informar a los clientes sobre la cirugía, discutiendo con ellos medidas alternativas. Entre los dueños de gatos domésticos no sólo se encuentra el perfil del acomodado con conciencia amortiguada que sabe el daño que va a causar sino que un buen número de personas creen no estar actuando mal y siguen la corriente.

Paw Project

Según otros estudios sobre la extendida práctica en Estados Unidos, muchos gatos desungulados que vienen de familias con poder adquisitivo acaban en zoosanitarios o refugios para mascotas abandonadas. Inicialmente la primera motivación para llevar al gato a la clínica veterinaria para la desungulación es proteger el mobiliario de la casa. Sin embargo, se abandonan muchos gatos porque empiezan a desarrollar conductas inesperadas tras la cirugía:

– No pueden defenderse al carecer de sus garras por lo que se sienten temerosos, se vuelven ariscos, malhumorados y pueden morder a alguna visita o familiar.

– Al carecer de la última parte de cada dedo sienten dolor al desplazarse, su posición anatómica se deforma, no saltan ni corren como un gato normal, comienzan a sufrir artritis.

– Si les duele al rascar en la bandeja de arena tras orinar y defecar, no usarán más el arenero, haciendo sus necesidades en otras zonas de la casa.

Según Veterinary Forum, en un estudio que data del año 1994, un número muy bajo de individuos declaró que renunciaría a tener un gato de no poder costear la cirugía o de prohibirse la desungulación; sin embargo, la estadística muestra que se abandonan muchos gatos por las consecuencias desagradables -y no debidamente informadas- tras las amputaciones. Se incluyen iniciativas de reforma legal para prohibir la desungulación en gatos, en diversas ciudades del Estado de California y la costa oeste de Estados Unidos, donde más activa ha estado la organización Paw Project: West Hollywood, Los Angeles, San Francisco, Burbank, Santa Monica, Berkeley, Beverly Hills y Culver City.

Las técnicas para realizar la cirugía o el instrumental empleado no deben llevar a engaño, sigue siendo la amputación de la última falange en los dedos, incluyendo hueso y tendones. En algunas clínicas donde se practica la desungulación u oniquectomía felina, se habla de tecnología láser para realizar la insición, o se usa el término tendonectomía, tenectomía, que en realidad es una intervención diferente. Si bien varía que no se usa un bisturí o un cortador en forma de guillotina para la ablación, el uso de láser sólo trata de hacer creer al cliente que se atenúa el dolor y las complicaciones de salud posteriores, sin embargo provoca quemaduras en el hueso donde se junta la garra. La tendonectomía no se basa en amputar la última falange y llevarse las garras, sino que se cortan las articulaciones, de modo que al no tener tendones y ligamentos en esa extremidad, el gato no puede controlar sus dedos para rascar con las uñas.

Según un estudio de Journal of the American Veterinary Medical Association del año 1998, por Jankowski, tras esta intervención quirúrgica los músculos se atrofian y las garras siguen creciendo, incluso a mayor ritmo al perder la capacidad natural para rascar. Un 55% de gatos tratan de rascar pese a tener descoordinación con sus dedos después de la tendonectomía y al menos un 10% de clientes que pagaron por esa cirugía llevaron posteriormente a sus gatos para realizar la desungulación. Lo más chocante es que algunos veterinarios de clínicas estadounidenses recomiendan de todos modos recortar periodicamente las garras tras la tendonectomía, pero, ¿por qué no simplemente cortar con cuidado las garras del gato en casa y así evitar cualquier cirugía de ablación? Wendy Feaga, veterinaria de Maryland publicó en mayo de 1998 en Veterinary Medicine sobre las consecuencias de la tendonectomía que esta cirugía provoca artritis en los dedos del gato, les impide caminar con normalidad, desfigura sus dedos y les provoca dolor al tacto. Dada la posición que adoptan los gatos para desplazarse, colocando sus dedos y recibiendo el apoyo de la almohadilla en el terreno, el dolor provocado por la desungulación, que en el caso menos traumático se compara a tener una piedra permanentemente en el calzado, hace que el gato compense su peso hacia atrás, caminando casi sobre las muñecas de las patas. Cuando la cirugía se hace mal y quedan fragmentos de tejido de la garra amputada y parte del hueso del dedo, se puede formar una infección.

Para quienes consideran que la esterilización es comparable a la desungulación, dada la superpoblación de animales domésticos que está relacionada con el abandono y la muerte de miles de animales en muchos países, millones en Estados Unidos, es hasta ahora la mejor medida de contracepción para evitar más camadas que no podrán ser cuidadas por falta de recursos ni encontrarán un hogar, porque no hay suficientes personas que quieran adoptarlos. Sobre todo en el caso de los gatos, ya que no hay localidad donde no se puedan ver colonias de gatos vagabundos en las calles. Mientras que la desungulación no produce ningún beneficio para los gatos, es mera comodidad y conveniencia de humanos caprichosos que no quieren que sus muebles tengan rasguños, ni se molestan en recortar las uñas y proveer de rascadores adecuados en casa. La esterilización, en segundo lugar siempre después del problema de la superpoblación, tiene beneficios en la salud del animal al prevenir determinadas formas de cáncer e infecciones en los órganos genitales.

Paw Project

Aunque parezca increíble ya que el enfoque actual es hacia los gatos domésticos, Paw Project fue creado inicialmente por Jennifer Conrad, una veterinaria de un santuario o reserva protegida para grandes felinos, dado que en los zoos se practicaba la desungulación de leones y pumas para tratar de atenuar su peligrosidad. Desde abril del año 2000, junto con otros veterinarios como Kirk Wendelburg, se puso en práctica una cirugía reparadora para grandes felinos desungulados, ayudando a caminar de nuevo a más de 70 ejemplares entre leones, tigres, pumas, leopardos y jaguares. Cuando el animal es sedado y colocado en la mesa del quirófano, se realiza una primera incisión en el lado posterior del dedo, donde debería crecer la garra, en la juntura con la parte distal de la falange, evitando la almohadilla. Cuando la amputación es catastrófica quedan restos de la tercera parte del hueso y tejido de la uña, que hay que desinfectar y limpiar. Entonces se sujeta el fragmento del dedo con pinzas quirúrgicas y se moviliza el tendón flexor. Los fragmentos se retiran, se coloca una sutura desde el tendón flexor digital y se fija en el tendón extensor en la superficie de la puntera. Antes de que la sutura está fijada, se elimina cualquier cartílago restante en el extremo distal de la segunda falange y se recupera el contorno óseo. Apretando la sutura se logra colocar la almohadilla más cerca de la posición anatómica correcta. La incisión se cierra con adhesivo tisular, y se añaden vendajes con presión envolviendo la pata. En casos donde la tercera falange fue completamente amputada, la técnica quirúrgica es similar salvo que es difícil encontrar los tendones. La segunda falange se re-contornea y se posiciona de nuevo la almohadilla para que el felino pueda caminar aproximándose a su anatomía natural.

cirugía reparación felinos desungulados

Si el gato fue desungulado en sus cuatro patas, como habitualmente se practica, no sólo en las delanteras, se realizan dos procedimientos quirúrgicos por separado para reparar en lo posible las zarpas. No es seguro someter a un felino, más de gran tamaño, a una anestesia general durante el tiempo necesario para tratar las cuatro zarpas, total 18 dedos, 10 delante y 8 detrás, salvo polidactilia. La cirugía reparadora lleva unos 40 minutos por garra, se reparan primero las delanteras y para ambas patas frontales se pueden tardar hasta 6 horas. Lamentablemente, y como en casi todas las rehabilitaciones o cirugías reparadoras, no se puede recuperar lo que el género humano ha destruido. Los felinos desungulados nunca volverán a tener la funcionalidad normal de dedos ni se desplazarán como un animal con las garras intactas. Años manteniendo una posición anormal por el dolor de la amputación pueden causar cambios artríticos irreversibles en las junturas de los dedos. Volver a atar los tendones permite extensión y flexión mejoradas en las zarpas, de modo que los felinos pueden volver a agarrar objetos, se atreven a saltar y correr de nuevo. La cirugía reparadora posibilita a los gatos desungulados estar libres del dolor asociado con infecciones crónicas en las zarpas, revirtiendo algunos de los efectos de la desungulación.

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