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Paw Project, por las garras de los felinos

4 enero 2012370 lecturasSin ronroneos
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The Paw Project, es un foco de concienciación que incluye la realización de un documental sobre la desungulación en gatos, con muy buenas críticas de medios de comunicación como The New York Times, The Los Angeles Times, The Hollywood Reporter, entre otros. Tienen un apartado de preguntas y respuestas sobre la desungulación bien construido y accesible a profanos. Se explica cómo el término es confundente ya que en primates como nosotros las uñas son planas y crecen desde la piel, por lo que “desungulación” puede hacer creer a ingenuos que sólo se retiran las uñas del gato, cuando se trata de una cirugía donde se amputa el hueso, tejido nervioso y las articulaciones de la última falange de cada dedo.

También que estadísticamente hay, según Estados en Norteamérica, entre un 25%–43% de hogares que tienen gatos domésticos con las garras amputadas. Según una publicación de los meses de febrero y marzo del año 2003 en la editorial The Pet Press, un 75% de clínicas veterinarias de Los Angeles, California, practicaban la oniquectomía felina sin cuestionamiento, sin justificación sobre el procedimiento y sin informar a los clientes sobre la cirugía, discutiendo con ellos medidas alternativas. Entre los dueños de gatos domésticos no sólo se encuentra el perfil del acomodado con conciencia amortiguada que sabe el daño que va a causar sino que un buen número de personas creen no estar actuando mal y siguen la corriente.

Paw Project

Según otros estudios sobre la extendida práctica en Estados Unidos, muchos gatos desungulados que vienen de familias con poder adquisitivo acaban en zoosanitarios, instalaciones de recogida de animales callejeros o refugios para mascotas abandonadas. Inicialmente la primera motivación para llevar al gato a la clínica veterinaria para la desungulación es proteger el mobiliario de la casa. Sin embargo, se abandonan muchos gatos porque empiezan a desarrollar conductas inesperadas tras la cirugía:

– No pueden defenderse al carecer de sus garras por lo que se sienten temerosos, inseguros, se vuelven ariscos, malhumorados y pueden morder a algún familiar, visita que venga a casa o persona desconocida que intente acariciarlos cuando están angustiados.

– Al carecer de la última parte de cada dedo sienten dolor al desplazarse, su posición anatómica se deforma porque no pueden apoyar toda la almohadilla, no saltan ni corren como un gato normal, no pueden trepar a lugares elevados, comienzan a sufrir artritis.

– Si les duele al rascar en la bandeja de arena tras orinar y defecar, no usarán más el arenero al no poder tapar las deposiciones, haciendo sus necesidades en otras zonas de la casa.

Según Veterinary Forum, en un estudio que data del año 1994, un número muy bajo de individuos declaró que renunciaría a tener un gato de no poder costear la cirugía o de prohibirse la desungulación; sin embargo, la estadística muestra que se abandonan muchos gatos por las consecuencias desagradables -y no debidamente informadas- tras las amputaciones. Se incluyen iniciativas de reforma legal para prohibir la desungulación en gatos, en diversas ciudades del Estado de California y la costa oeste de Estados Unidos, donde más activa ha estado la organización Paw Project: West Hollywood, Los Angeles, San Francisco, Burbank, Santa Monica, Berkeley, Beverly Hills y Culver City.

Las técnicas para realizar la cirugía o el instrumental empleado no deben llevar a engaño, sigue siendo la amputación de la última falange en los dedos, incluyendo hueso y tendones. En algunas clínicas donde se practica la desungulación u oniquectomía felina, se habla de tecnología láser para realizar la insición, o se usa el término tendonectomía, tenectomía, que en realidad es una intervención diferente. Si bien varía que no se usa un bisturí o un cortador en forma de guillotina para la ablación, el uso de láser sólo trata de hacer creer al cliente que se atenúa el dolor y las complicaciones de salud posteriores, sin embargo provoca quemaduras en el hueso donde se junta la garra. La tendonectomía no se basa en amputar la última falange y llevarse las garras, sino que se cortan las articulaciones, de modo que al no tener tendones y ligamentos en esa extremidad, el gato no puede controlar sus dedos para rascar con las uñas.

Según un estudio de Journal of the American Veterinary Medical Association del año 1998, por Jankowski, tras esta intervención quirúrgica los músculos se atrofian y las garras siguen creciendo, incluso a mayor ritmo al perder la capacidad natural para rascar. Un 55% de gatos tratan de rascar pese a tener descoordinación con sus dedos después de la tendonectomía y al menos un 10% de clientes que pagaron por esa cirugía llevaron posteriormente a sus gatos para realizar la desungulación. Lo más chocante es que algunos veterinarios de clínicas estadounidenses recomiendan de todos modos recortar periódicamente las garras tras la tendonectomía, pero, ¿por qué no simplemente cortar con cuidado las garras del gato en casa y así evitar cualquier cirugía de ablación? Wendy Feaga, veterinaria de Maryland publicó en mayo de 1998 en Veterinary Medicine sobre las consecuencias de la tendonectomía que esta cirugía provoca artritis en los dedos del gato, les impide caminar con normalidad, desfigura sus dedos y les provoca dolor al tacto. Dada la posición que adoptan los gatos para desplazarse, colocando sus dedos y recibiendo el apoyo de la almohadilla en el terreno, el dolor provocado por la desungulación, que en el caso menos traumático se compara a tener una piedra permanentemente en el calzado, hace que el gato compense su peso hacia atrás, caminando casi sobre las muñecas de las patas. Cuando la cirugía se hace mal y quedan fragmentos de tejido de la garra amputada y parte del hueso del dedo, se puede formar una infección.

Para quienes consideran que la esterilización es comparable a la desungulación, dada la superpoblación de animales domésticos que está relacionada con el abandono y la muerte de miles de animales en muchos países, millones en Estados Unidos, es hasta ahora la mejor medida de contracepción para evitar más camadas que no podrán ser cuidadas por falta de recursos ni encontrarán un hogar, porque no hay suficientes personas que quieran adoptarlos. Sobre todo en el caso de los gatos, ya que no hay localidad donde no se puedan ver colonias de gatos vagabundos en las calles. Mientras que la desungulación no produce ningún beneficio para los gatos, es mera comodidad y conveniencia de humanos caprichosos que no quieren que sus muebles tengan rasguños, ni se molestan en recortar las uñas y proveer de rascadores adecuados en casa. La esterilización, en segundo lugar siempre después del problema de la superpoblación, tiene beneficios en la salud del animal al prevenir determinadas formas de cáncer e infecciones en los órganos genitales.

Paw Project

Aunque parezca increíble ya que el enfoque actual es hacia los gatos domésticos, The Paw Project fue creado inicialmente por Jennifer Conrad, una veterinaria de un santuario o reserva protegida para grandes felinos, dado que en los zoos se practicaba la desungulación de leones y pumas para tratar de atenuar su peligrosidad. Desde abril del año 2000, junto con otros veterinarios como Kirk Wendelburg, se puso en práctica una cirugía reparadora para grandes felinos desungulados, ayudando a caminar de nuevo a más de 70 ejemplares entre leones, tigres, pumas, leopardos y jaguares. Cuando el animal es sedado y colocado en la mesa del quirófano, se realiza una primera incisión en el lado posterior del dedo, donde debería crecer la garra, en la juntura con la parte distal de la falange, evitando la almohadilla. Cuando la amputación es catastrófica quedan restos de la tercera parte del hueso y tejido de la uña, que hay que desinfectar y limpiar. Entonces se sujeta el fragmento del dedo con pinzas quirúrgicas y se moviliza el tendón flexor. Los fragmentos se retiran, se coloca una sutura desde el tendón flexor digital y se fija en el tendón extensor en la superficie de la puntera. Antes de que la sutura está fijada, se elimina cualquier cartílago restante en el extremo distal de la segunda falange y se recupera el contorno óseo. Apretando la sutura se logra colocar la almohadilla más cerca de la posición anatómica correcta. La incisión se cierra con adhesivo tisular, y se añaden vendajes con presión envolviendo la pata. En casos donde la tercera falange fue completamente amputada, la técnica quirúrgica es similar salvo que es difícil encontrar los tendones. La segunda falange se re-contornea y se posiciona de nuevo la almohadilla para que el felino pueda caminar aproximándose a su anatomía natural.

cirugía reparación felinos desungulados

Si el gato fue desungulado en sus cuatro patas, como habitualmente se practica, no sólo en las delanteras, se realizan dos procedimientos quirúrgicos por separado para reparar en lo posible las zarpas. No es seguro someter a un felino, más de gran tamaño, a una anestesia general durante el tiempo necesario para tratar las cuatro zarpas, total 18 dedos, 10 delante y 8 detrás, salvo polidactilia. La cirugía reparadora lleva unos 40 minutos por garra, se reparan primero las delanteras y para ambas patas frontales se pueden tardar hasta 6 horas. Lamentablemente, y como en casi todas las rehabilitaciones o cirugías reparadoras, no se puede recuperar lo que el género humano ha destruido. Los felinos desungulados nunca volverán a tener la funcionalidad normal de dedos ni se desplazarán como un animal con las garras intactas. Años manteniendo una posición anormal por el dolor de la amputación pueden causar cambios artríticos irreversibles en las junturas de los dedos. Volver a atar los tendones permite extensión y flexión mejoradas en las zarpas, de modo que los felinos pueden volver a agarrar objetos, se atreven a saltar y correr de nuevo. La cirugía reparadora posibilita a los gatos desungulados estar libres del dolor asociado con infecciones crónicas en las zarpas, revirtiendo algunos de los efectos de la desungulación.

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