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Panleucopenia felina

24 marzo 20123.652 lecturasSin ronroneos
 

La panleucopenia felina es una enfermedad altamente contagiosa y letal para los gatos cuando son aún crías, causada por un virus denominado parvovirus felino. La enfermedad afecta a gatos de cualquier edad aunque es más dañina con los gatitos menores de 1 año, sobre todo entre los 2-4 meses de vida, las crías más jóvenes son la población más vulnerable, llegan a un 90% de mortandad. También los gatos que padezcan otras enfermedades y estén inmunodeprimidos y los gatos domésticos no revacunados contra esta enfermedad, están en riesgo al perder la memoria de su inmunidad adquirida. La panleucopenia felina está presente en todo el mundo, más extendida en áreas rurales o semiurbanas, con una incidencia mayor entre las estaciones de invierno y otoño, ha sido una enfermedad conocida con diversos nombres, a saber: distemper felino, enteritis infecciosa, fiebre del gato y tifoidea del gato. El virus de la panleucopenia fue identificado por primera vez por los investigadores Verge y Cristoforoni en el año 1928, confirmado también por Hindle y Finlay en Inglaterra en el año 1933. En el año 1939 otros científicos, Hammon y Enders, describieron la enfermedad de modo independiente, denominando la enfermedad panleucopenia, debido a la rápida desaparición de los leucocitos en la sangre. La enfermedad no es una zoonosis, esto es, no se transmite a los humanos, por lo que no deberíamos tener pánico en este sentido hacia los gatos infectados.

El parvovirus de la panleucopenia felina se transmite más comúnmente por contacto directo: por sangre, orina, materia fecal, secreciones, entre gatos vulnerables, esto es, sin protección adquirida en el sistema inmunitario, con animales infectados o a través de sus secreciones contaminadas. Los gatos expulsan virus en la orina y al depositar las heces hasta 6 semanas después de recuperarse, la transmisión más habitual es indirecta, generalmente fecal-oral. En términos técnicos con 10^9 TCID subíndice 50 se produce infección, TCID es acrónimo de tissue culture infective dose, significa en cuantificación de virus o en medición de un título viral, la dilución a partir de la cual mueren o recibe efecto citopático un 50% de células donde se ha inoculado la dilución del virus, basta con una dilución de 1×10^-9 por gramo de heces para que se produzcan positivos por infección vírica, y el porcentaje de células dañadas en el tejido aumenta con concentraciones mayores. Una forma de transmisión directa se da en las gatas gestantes a sus gatitos en el útero materno: el virus atraviesa el útero y la placenta, infectando los fetos. En el feto cruza la barrera hematoencefálica, por lo que la distribución y severidad de los cambios teratogénicos (malformaciones anatómicas durante el desarrollo intrauterino) que alteran el desarrollo encefálico en el feto dependen del estado del desarrollo en que se infecta.

Las infecciones en la primera mitad de la gestación generalmente producen muerte fetal temprana, con aborto o reabsorción del tejido fetal. Los fetos infectados en la segunda mitad de la gestación, esto es, pasados 30 días de desarrollo, pueden morir, sufrir aborto, momificación o nacer con una variedad de defectos teratogénicos. En esta etapa tardía de la gestación, la mayor actividad mitótica ocurre en el sistema nervioso central, en menor grado en el tejido linfoide y médula ósea. En los gatos el desarrollo cerebelar se produce de forma más activa durante la gestación tardía y el periodo neonatal, por tanto es en este periodo donde se produce la hipoplasia cerebelar.

La infección provocada por el parvovirus de la panleucopenia felina es sistémica, por transmisión fecal-oral, el virus se replica en la orofaringe y se extiende a células de los demás tejidos. Se desarrolla una viremia rápida: el virus puede ser localizado en todos los tejidos en menos de 48 horas. El parvovirus felino se extiende en aquellos tejidos con mitosis activa, esto es, ataca a las células de rápida división, en la médula ósea, intestino y en los fetos en desarrollo, se multiplica en el cerebelo, timo, glándula endocrina que participa en la función inmunitaria a través de los linfocitos T, y nódulos linfáticos mesentéricos. El parvovirus de la panleucopenia felina tiene una estructura con ADN monocatenario, requiere células en mitosis para replicarse, obteniendo las polimerasas de ADN que sintetizan la cadena complementaria de ADN, primera etapa para la replicación viral y pre-requisito para la transcripción.

El daño cerebelar puede ocurrir en infecciones adquiridas hasta los 9 días de edad del gatito. En gatitos que superan las dos semanas de edad, la replicación viral inicial ocurre en el tejido linfoide de la orofaringe con distribución posterior a los nódulos linfáticos regionales. El gatito hace viremia en 24 horas. Debido a la alta actividad mitótica de las células epiteliales del intestino delgado y de las células totipotenciales de la médula ósea, timo y nódulos linfáticos, éstas se ven dañadas por la replicación viral. La replicación citolítica del virus en las células basales de las criptas intestinales produce deficiencia en la reposición celular normal de las vellosidades. La viremia persiste durante siete días tras la infección o hasta la presencia de anticuerpos. Si la inmunidad es efectiva, el virus es controlado, neutralizado y sigue la recuperación clínica. Si la inmunidad contra el patógeno no es efectiva, la afección entérica puede provocar una lesión grave de la mucosa, aumentando su permeabilidad y permitiendo que entren bacterias intestinales, pudiendo provocar un shock tóxico bacteriano.

En gatitos cachorros y juveniles, siendo más vulnerables los recién nacidos frente a los cachorros con edad inferior a un año, se puede producir la muerte entre las 24 primeras horas después de los primeros síntomas, que generalmente no presentan signos gastroentestinales. Cuando la enfermedad es aguda, sí se produce la muerte por infecciones bacterianas secundarias (endotoxemia), deshidratación a causa de emesis y coagulación intravascular diseminada. Las manifestaciones clínicas consecuencia de la infección de células del tejido linfático son linfopenia y neutropenia, seguidas de trombocitopenia y anemia. El síntoma predominante es el vómito y diarreas de olor fétido, a veces con sangre. Los gatitos también presentan fiebre, letargia, hipotermia y anorexia. Si el gatito sobrevive más de 6 días su pronóstico es favorable. En los gatos jóvenes pero ya adultos, puede observarse depresión leve, pero generalmente sobreviven con un rápido desarrollo de inmunidad.

La panleucopenia felina también se puede transmitir por contacto indirecto con materiales contaminados: suelo, jaulas, camas, ropa, calzado, al tacto con las manos de personas que han manipulado otros gatos que sí estaban infectados, recipientes para el alimento y agua, etc. El virus perdura durante mucho tiempo, hasta casi un año en condiciones medio ambientales favorables, por lo que si un gato ha padecido la enfermedad, incluso si ya no convive en casa, es importante vacunar a cualquier otro gato antes de que entre en la vivienda o comparta el mismo espacio en un refugio. Se recomienda desinfectar los espacios donde puedan estar los gatos, incluyendo los lugares de descanso, los comederos, etc. La lejía debería funcionar bien, pero así mismo productos de limpieza con hipoclorito de sodio y amonio, ácido peracético, formaldehído o hidróxido sódico. Las gatas en gestación y las madres con sus gatitos en periodo de lactancia deben estar especialmente protegidos del resto de gatos si conviven, evitando que compartan el mismo espacio.

Las primeras manifestaciones clínicas apreciables en un gato enfermo de panleucopenia felina son: depresión, pérdida de apetito, fiebre alta, letargo, vómitos, diarrea, anemia y deshidratación, por lo que la infección por panleucopenia felina puede confundirse con una intoxicación o envenenamiento. También hay que tener en cuenta que los gatos adultos no suelen mostrar signos clínicos hasta que la enfermedad está avanzada y no al inicio de la infección. Las gatas infectadas con panleucopenia felina durante la gestación pueden tener abortos, pero sin signos clínicos de enfermedad. Los gatitos en una camada pueden nacer con incapacidad motora, descoordinación, temblores y apatía. En una camada, no necesariamente están afectados todos los gatitos ni tienen el mismo grado de déficit neurológico, con trastornos como la hipoplasia cerebelosa. Los gatitos con daño en el cerebro anterior presentan convulsiones, cambios de conducta y marcha relativamente normal, aunque presenta posturas anormales. Los gatitos afectados con disfunción cerebelosa en un grado moderado pueden con el tiempo compensar en cierto grado la alteración nerviosa y mejorar su movilidad, no hay un tratamiento curativo, todo depende del alcance de la lesión neurológica.

panleucopenia felina
Tabla extraída de las imágenes en Panleucopenia Felina Wikispaces.

Diagnóstico y tratamiento de la panleucopenia felina

Hay muchas técnicas de detección del virus que causa la panleucopenia felina. Como métodos indirectos de diagnóstico, un análisis serológico debería detectar anticuerpos específicos desarrollados por el sistema inmunitario, el análisis hematológico muestra cómo el recuento leucocitario baja rápidamente antes de que aparezcan los vómitos y otros signos clínicos de enfermedad, llegando a ser mínimo a los 5 días tras la infección. El antígeno del parvovirus que causa la panleucopenia felina se detecta en las heces con un test de aglutinación con látex.

La fluorescencia directa en cultivos de células y tejidos a nivel intestinal en los primeros días de la infección, hemoaglutinación e histopatología también a nivel del intestino, permitirían detectar la presencia del virus. Existe adicionalmente una técnica inmunocromatógena que detecta el virus en heces y tejido intestinal. Los métodos directos de aislamiento del virus y observación microscópica de tejidos son más propios de estudios sobre la enfermedad que como método diagnóstico para gatos enfermos.

Se puede sospechar que un gato está infectado por el parvovirus y padece panleucopenia felina en base a su historial de exposición, falta de vacunación y el conjunto de síntomas asociados a la enfermedad, destacando la diarrea con sangre y los vómitos. Si en el análisis de sangre se observan niveles anormalmente bajos de glóbulos blancos, notablemente los leucocitos, generalmente se confirma que la causa es la panleucopenia felina. Detectar el virus en las heces es menos invasivo que los métodos que necesitan tejidos para los cultivos. Se pueden obtener falsos positivos si el gato fue vacunado contra la panleucopenia felina entre 5 a 12 días antes de realizar la prueba para detectar el virus.

panleucopenia felinaEl objetivo principal del tratamiento es mantener al gato vivo durante 5 a 7 días hasta que se desarrolle una respuesta eficaz de su sistema inmunitario: se trata la deshidratación con administración de suero y líquido de manera muy frecuente, malnutrición del gato con dieta liviana si puede comer y se emplean antibióticos y antieméticos para evitar infecciones posteriores, contra bacterias gramnegativas y anaerobias. El pronóstico suele ser grave en un gatito de menos de 8 semanas de vida, aunque si el gato tiene más edad y sobrevive 48 horas tras el tratamiento, el pronóstico generalmente es favorable y logra recuperarse.

Los gatos que sobreviven a la infección obtienen una inmunización frente a la panleucopenia felina que podría mantenerse durante su vida. La madre transfiere anticuerpos a sus gatitos, denominados calostrales, que suelen durar en su organismo entre 8-12 semanas, suficiente para protegerlos hasta que su sistema inmunitario pueda empezar a recibir estímulos y desarrollar sus propias defensas. Cuando los gatitos pierden los anticuerpos calostrales se inicia el programa de vacunación, que dura hasta las 16-20 semanas de vida. Además de la vacuna contra la panleucopenia felina, se puede estimular el sistema inmunitario de un gato a partir de sueros homólogos de gatos que han sufrido la infección, obteniendo anticuerpos específicos contra el virus sin apenas demora, por lo que los gatos más vulnerables de contraer una infección, gatitos pequeños que no han tomado calostro o sin vacunar, consiguen protección inmediata para 2-4 semanas.

Vacuna contra la panleucopenia felina

Se deben vacunar todos los gatos, incluidos los que no salen de casa, ya que como se ha insistido existe un riesgo de contagio por los fómites, esto es, llevar contaminantes en zapatos, prendas de ropa, puesto que en todo municipio hay lamentablemente gatos sobreviviendo en las calles. La vacuna se administra a las 9 y a las 12 semanas de edad del gatito, y una primera vacunación de refuerzo al cabo de 1 año. Si se realizan recordatorios posteriores suele hacerse después de 3 años. No se deben administrar vacunas con el virus atenuado o inactivado a gatas gestantes ni a gatitos de menos de 4 semanas de edad, por riesgo de malformación en el sistema nervioso central, produciendo hipoplasia cerebelosa.

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