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Preparar la llegada del bebé (2)

25 octubre 2012219 lecturasSin ronroneos
 

Para una mujer embarazada primeriza o una pareja que espera un bebé en un hogar que ya tiene gatos, preparar la habitación donde estará el bebé supone tantos preparativos como lograr que los peludos miembros de la familia se hagan a la idea de un nuevo humano en el clan familiar. Al principio vulnerable y próximo a su tamaño, después un compañero de juegos y buen amigo con quien vincularse. Para que no se produzca una adaptación traumática, es bueno seguir algunas pautas para que los gatos no se asusten por los cambios en el territorio que abarca la vivienda y anticiparse a cualquier situación conflictiva.

Antes de que nazca el bebé

El mejor momento para comenzar a preparar a tus gatos para la llegada de un infante humano es antes de que el bebé haya nacido. Hasta ahora, los gatos están acostumbrados al aumento gradual del vientre materno, donde solían colocarse para descansar en tu regazo, y también se han familiarizado con los golpeteos, contoneos internos, y los casi imperceptibles sonidos que salen del vientre de mamá. Probablemente te habrás dado ya cuenta de cómo la actitud de los gatos hacia ti ha ido cambiando sutilmente, como si hubiesen llegado paulatinamente a ser conscientes de la existencia de otro ser vivo, y de algún modo ya saben que llegará un bebé humano a casa.

mujer embarazada y gato

Mis propios gatos se volvieron más tranquilos y afectuosos hacia mí durante el embarazo. Es el momento de preparar a los gatos para que asimilen que el “vientre” que ahora es parte de “mamá” se convertirá dentro de unos meses en un ser vivo separado de “mamá”, cuando llegue el bebé, pequeño ser humano y nuevo miembro de la familia. A continuación describo algunos métodos que sentí que funcionaron bien para realizar la transición:

– Si tienes amigas o familiares que tienen un bebé o niños de poca edad, invítalas a casa y pide que vengan con sus pequeños para que los gatos se vayan acostumbrando a ver un humano cercano a su propio tamaño.

– Si puedes conseguir una grabación de audio con vocalizaciones de bebés, que incluyan llantos, balbuceos o quejidos, trata de reproducir dichos sonidos de vez en cuando en casa para que los gatos escuchen en su entorno unos sonidos que posteriormente asociarán al bebé sin sobresaltarse por sorpresa. Intenta hacerlo a su vez asociando tales sonidos a un contexto tranquilo y agradable para los gatos, mientras descansan en una zona cómoda e incluso tienen un análogo sintético a las feromonas felinas como ambientador.

– Prepara la habitación donde estará el bebé, coloca todo el mobiliario, como la cuna y los juguetes, permitiendo a los gatos explorar el cuarto de la casa que ha cambiado tanto e interactuar sin interferencias con todos los objetos y la nueva decoración sin cerrarles la puerta.

– SIEMPRE (y esto es vital para mantener la paz en tu hogar) deja las cajas vacías donde llegaron los objetos para el bebé y el mobiliario que ahora está en la habitación de la vivienda destinada al bebé de la familia. A los gatos les encanta meterse dentro de las cajas vacías, al tiempo que exploran con su proverbial curiosidad, también consideran las cajas como escondites donde están seguros, asociando tal protección al olor del nuevo mobiliario, de forma positiva en los cambios del territorio.

Ha nacido el nuevo miembro de la familia

Ahora que has dado a luz a tu bebé, y (a menos que el parto se realizara en el hogar) estás en el hospital, hay aspectos adicionales que puedes tratar para acostumbrar a tus gatos a nuevas percepciones visuales, olores, sonidos que un infante añadirá a la vivienda.

Haz que tu pareja o algunos familiares lleven telas y ropa que has tenido al acurrucar a tu bebé en el hospital, para que las transporten hasta casa y dejen que los gatos investiguen libremente los nuevos olores que portan, de modo que detecten la proximidad del recién nacido.

Utiliza alguna de las telas para acariciar a los gatos si se sienten cómodos, y al frotar la ropa del bebé sobre el pelaje del gato para hacerle mimos, los propios gatos se impregnarán del olor corporal del bebé y lo llevarán consigo.

Intenta que una persona de confianza grabe los primeros sonidos, llantos del bebé en la habitación del hospital y que pueda reproducir el audio en casa antes de la llegada del bebé. Actualmente los teléfonos móviles más modernos tienen mejor calidad de grabación de audio que las predecesoras grabadoras analógicas y digitales.

Ahora sí, mantén cerrada la puerta del dormitorio preparado para el bebé, de modo que los gatos sepan que ya no tienen libre acceso a esta habitación de la casa, y que hasta que el bebé crezca un poco y tenga seguridad, no podrán entrar.

Llevar al bebé a casa

Probablemente has estado fuera de casa durante varios días para dar a luz a tu bebé. Cuando recibas el alta hospitalaria para regresar a casa, y tus gatos te estarán echando de menos. Cuando lleves a tu bebé al hogar, ten contigo a una persona que pueda ayudarte a acomodar al bebé mientras dedicas unos minutos a saludar a los gatos, transmitirles tranquilidad, y asegurar que todo va bien prestándoles tu atención antes de presentar al nuevo miembro de la familia.

Si van a venir visitas y habrá varias personas que habitualmente no acuden a vuestro hogar, sería preferible que los gatos estuvieran en una zona de la casa más restringida, lejos del jolgorio y la expectación de las amistades y familiares que quieren ver al bebé y felicitar a los progenitores. De ese modo no estarán estresados y podrán permanecer más tranquilos a pesar de escuchar las voces y sentir cierto extrañamiento. No los fuerces a tratar con las visitas, no es buena idea que tengan que entrar en contacto con el recién llegado si adicionalmente hay muchas otras personas desconocidas alrededor o que no son parte del círculo íntimo del núcleo familiar, a pesar de ser amigos, familiares y gente que desea lo mejor para la madre del bebé, es un ambiente extraño para los gatos.

El próximo paso, cuando puedas volver a saludar a los gatos una vez que se hayan marchado las visitas, es presentar formalmente al recién nacido, que ha despertado tanta alegría a la familia. Si están tranquilos deambulando por la casa y han ganado confianza con tu regreso, habitualmente los gatos que ven por primera vez al bebé tendrán una de las siguientes tres reacciones:

– “Así que, ¿fuiste tú quien generó tanto entusiasmo? No hay para tanto, no lo veo tan especial. Me voy a dormir la siesta, despiértame cuando abras una latita de comida.”

– “Wow, mamá, ¡este pequeño humano huele realmente aseado y limpio! ¿Puedo acicalarlo como hacemos los gatos? ¿Puedo sentarme a su lado? ¿Puedo tenerlo junto a mí?”

– “¡¿Qué demonios es ESTO?! Me largo de aquí, estaré debajo de la cama si me necesitáis, ¡pero no voy a permanecer cerca de este ser de olor tan pulcro y raro!”

Puedes tener al bebé en tus brazos, acunarlo en tu regazo, manteniéndolo con seguridad pegado a tu cuerpo, o puedes colocar al bebé sobre una tela a tu lado, permitiendo que los gatos puedan olfatear, explorar, acariciar con el hocico con confianza al recién nacido. Mientras tú estés presente junto al bebé y los gatos para poder intervenir si necesario, no hay peligro para el pequeño. A mis gatos les encantaba acurrucarse en mi regazo, colocándose espalda contra espalda con el bebé cuando lo estaba amamantando, y uno de los gatos se ponía a ronronear al tiempo que se apretujaba contra la espalda del bebé cuando el pequeño se sentía indispuesto o podía tener cólico y trataban de que se durmiera.

gato y bebé Yusri Amir

Durante la lactancia, los gatos también pueden ayudarte a estar más relajada. Imagina si deseas estar sentada en una habitación tranquila, amamantando a tu bebé, y un gato en tu regazo acurrucado junto a tu bebé, o situado cerca del asiento ronroneando suavemente, parpadeando sus ojos lentamente mientras os observa. Llegué a tener un gato acurrucado en el regazo, su espalda contra la del bebé, otro gato en el brazo del sillón y dos gatos más subidos sobre los cojines de arriba, todos ronroneando mientras parpadeaban sus ojos, y no consigo recordar otra anécdota de mi vida donde tuviera menos estrés y más satisfacción que aquel momento.

Si tu gato simplemente no está interesado en interactuar con el nuevo miembro de la familia, o siente miedo del recién nacido, deja que se marche y se acostumbre según su personalidad. Ya se acercarán con el tiempo, respetar sus sentimientos y limitaciones es lo mejor que se puede hacer por ellos, sin forzar a un gato temeroso o introvertido. El bebé estará seguramente dispuesto a interactuar con los gatos cuando ellos se sientan preparados, pero nunca coloques al bebé sobre los gatos ni fuerces el contacto llevando al bebé en brazos sobre un gato por dócil o manso que haya sido en el pasado. Si respetas su espacio, atiendes a sus señales conductuales y das pie a una relación tranquila, eventualmente el gato tímido se acercará y permitirá en poco tiempo que el niño lo acaricie.

Artículo original en inglés de Lisa Violet publicado en Kids and Cats traducido al español.

Después de la teoría de una experta como Lisa Violet, a continuación una experiencia práctica de la historia de vida de una madre primeriza con varios gatos en su familia.

Cuando llevamos a Judah hasta nuestro hogar en Massachusetts después de pasar cinco semanas en la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales del hospital de Nueva Jersey, nos dimos cuenta durante el trayecto que no habíamos preparado a sus hermanos peludos para su llegada. Aunque nuestros dos gatos son criaturas adorables, no estábamos seguros de hasta qué punto serían compatibles nuestros gatos con el nuevo bebé. Afortunadamente, presentar a nuestro bebé a los gatos fue liviano, y nos estamos acostumbrando a vivir todos como una gran familia.

En el largo regreso a casa, hicimos un rastreo por internet buscando artículos sobre mascotas y bebés, así como presentar un bebé a gatos. La mayoría coincidían en que la aclimatación debía ser gradual desde el principio: deja que los gatos inspeccionen la habitación preparada para el bebé, permite incluso que trepen hasta la cuna para observar su zona de descanso, después mantén a los gatos fuera de la habitación hasta la llegada del bebé.

“Uh oh”- pensé, “¡lo estamos haciendo completamente al revés!” Mantuvimos cerrada la puerta del cuarto del bebé mientras preparamos la cuna de Judah (que en realidad la habitación no estaba todavía preparada cuando llegamos a casa, dado que nació antes de tiempo y nos quedamos retenidos en Nueva Jersey demasiado tiempo). ¡Al final resulta que los gatos verán por primera vez el cuarto de Judah al mismo tiempo que él!

gato y bebé Judah

Los expertos recomiendan además presentar el olor del bebé a las mascotas de la casa entregándoles una sábana o una colcha donde haya dormido el bebé antes de presentar directamente al niño. Nuevamente, lo estábamos haciendo al contrario de lo que se aconseja, pues vinieron rápidamente a saludarnos nada más entramos en la vivienda:

Nuestros dos gatos, Saba y Toro (sí… recibieron sus nombres debido al sushi) tienen tres años de edad. Son un par de gatos muy unidos – hermanos – y teníamos curiosidad por ver cómo reaccionaría cada uno. Parecía que Toro, nuestro gato atigrado totalmente naranja, era el que se mostraba más receptivo. Si se asemejaba a algo, era a un vigilante hermano mayor:

Toro no tuvo ningún problema en entrar a la alfombra de juegos de Judah:
…¡o incluso acomodarse en su tumbona para reposar como el recién nacido!

Saba se ha mostrado más distante, pero aún así curioso y amable (y, como siempre ha sido, ¡difícil de grabar o fotografiar en sus andanzas por la casa!). Se acercará a Judah y lo inspeccionará brevemente, pero en el momento en que Judah se mueva, sale huyendo. Saba siempre ha sido nuestro gato miedoso.

Con sólo siete semanas de vida, Judah probablemente no ha asimilado el hecho de que tiene dos hermanos peludos mayores. Pero por ahora, todos parecen estar saliendo adelante “purrfectamente” bien y ¡estamos en ascuas por verlos a los tres creciendo felizmente juntos!

Artículo original en inglés de Keiko Zoll publicado en DisneyBaby traducido al español.

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