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Síntomas de fiebre primaveral en gatos

15 Marzo 2013147 vistasSin ronroneos

Ningún animal se atiene a las convenciones del calendario para adaptarse instintivamente al cambio estacional, por más que ignoren -como también algunos humanos- que tenemos estaciones por el ángulo de inclinación del planeta en su eje de rotación durante su órbita anual alrededor del astro solar. Los ciclos biológicos asociados a la primavera, la etapa de celo y apareamiento, las migraciones, dependen de condiciones medioambientales y la percepción de alteraciones físico-químicas.

La estación comienza con el equinoccio de primavera (21 de marzo en el hemisferio norte, 21 de septiembre en el hemisferio sur), y termina con el solsticio de verano (21 de junio en el hemisferio norte, 21 de diciembre en el hemisferio sur). En el equinoccio se produce el fenómeno astronómico por el cual tenemos las mismas horas de luz solar y de oscuridad en el día; en el solsticio de verano, disfrutamos el máximo de horas de luz solar que en ningún otro día del año. Todos notamos que según avanza la estación tenemos más luz durante el día y anochece más tarde. Pero no siempre suben las temperaturas de manera constante, ni arrecia el temporal de viento y precipitaciones, hay altibajos, pudiendo incluso nevar en primavera o producirse graves inundaciones por fuertes lluvias en las regiones tropicales en el Pacífico oriental, mientras apenas se nota el cambio estacional en pleno ecuador del planeta, con un clima más constante y regular en las regiones centrales más templadas.

fiebre primaveral gatos

Si disponen de buenas condiciones de temperatura, salud y alimentación, los gatos caseros no esterilizados pueden interpretar por la calefacción y las comodidades de la vivienda que incluso en pleno invierno es buen momento para la reproducción. Pero la llegada de la primavera hace estragos en el sistema hormonal de los gatos no esterilizados. Una hembra sana y bien desarrollada puede entrar en celo y aparearse con apenas 6 meses de edad. Puede tener más de una camada al año e incluso volver a quedar en gestación mientras los gatitos de la primera camada todavía son dependientes. Los apareamientos incestuosos son práctica habitual en grupos de gatos cuya población no está controlada mediante esterilización, las hembras pueden aparearse con algunos gatos en primer vínculo de parentesco, con alguno de sus hijos, y los machos pueden dejar embarazadas a hembras de las cuales son padres. Sin un plan de esterilización, la situación de los gatos callejeros acaba siendo dramática en pocos años entre la miseria por falta de comida, el contagio de enfermedades y la escasa supervivencia de ejemplares, si no son llevados a zoosanitarios donde son sacrificados.

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Los gatos no esterilizados, sobre todo las hembras, darán pruebas de su predisposición al cortejo y apareamiento, al frotarse insistentemente con el cuerpo en posición lateral, revolcarse por el suelo durante el celo, posicionándose de forma característica con la cola a un lado o maullando de forma desgarradora como si cantaran arias de ópera como es propio del celo para atraer la atención de los machos. Por otro lado, si los gritos de las hembras en celo son molestos para la convivencia, el marcaje territorial mediante orina a modo de spray que realizan los machos -como también muchas hembras silvestres- es aún más insoportable por su nauseabundo olor -precisamente porque su propósito es ser disuasorio para machos competidores, indicando a los intrusos que no son bienvenidos-; y dado que se trata de una conducta competitiva para controlar el territorio y aparearse, será proporcional al número de gatos en la zona.

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Pero los gatos que viven en exteriores y los supervivientes callejeros esperarán a señales más claras de que ha llegado la primavera. En general, algunos de los síntomas de fiebre primaveral en gatos son una mayor actividad física, levantándose más temprano, maullando y poniéndose en marcha antes que en invierno, independientemente de si no se ha llegado todavía al equinoccio sino en función de condiciones medioambientales favorables. Los gatos tienden a buscar las zonas más soleadas para recibir el baño de luz y calor, frente a la dureza del gélido invierno donde tenían que buscar cobijo en soportales, arbustos de parques y cajas de cartón. Cuando florecen los árboles es habitual que algunos gatos trepen hasta las ramas y descansen como sus antecesores salvajes previos a la domesticación durante el Neolítico o las grandes especies de felinos. Todos los años hay gatos tumbados sobre las ramas de los cerezos en flor del parque Ueno de Tokyo, Japón, que son fotografiados por los transeúntes durante las festividades del Hanami.

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Los gatos caseros tienden a curiosear más hacia el exterior, buscan los rayos solares que atraviesan los diáfanos cristales, observan a través de las ventanas, dado que escuchan los cantos de las aves que han entrado en su periodo de reproducción, tras el vuelo migratorio, anidan cerca de los muros de edificios residenciales, y en algunas de las casas siempre hay gatos. El peligro en este contexto es para el gato de apartamento que puede caerse desde varios pisos de altura por intentar saltar a cazar algunos pájaros que anidaron bajo una terraza o que se han posado en el alféizar, el toldo de la ventana o la barandilla del balcón.

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En aquellas viviendas que tienen más de un gato doméstico como mascota, notaron los dueños que pese a tener mininos dóciles hay peleas de vez en cuando y los gatos se enzarzan por los suelos como en un combate de lucha libre. Los gatitos cachorros suelen tener en la estación primaveral su mayor crecimiento, aumentando repentinamente de tamaño y peso, para orgullo y satisfacción de sus dueños. En las periferias urbanas y zonas rurales, donde hay mayoría de casas bajas o chalets cuya parcela tiene un patio o jardín, los gatos que puedan hacer salidas al exterior investigarán los coloridos campos llenos de flores.

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Pese a que la mayoría de los gatos no son tan imprudentes como para intoxicarse con determinadas especies de plantas, muchos mininos llevan su proverbial curiosidad hasta olfatear algunas flores nocivas como azaleas, jacintos, tulipanes, lirios, geranios, crisantemos, flor de Pascua. Las salidas de los gatos al exterior tienen riesgos como el apareamiento en caso de gatos no esterilizados teniendo como consecuencias más camadas abandonadas por embarazos no deseados, peleas, transmisión de enfermedades -incluso en gatos vacunados- y los parásitos, además de los atropellos y envenenamientos perpetrados por psicópatas en zonas de colonias de gatos callejeros o con el objetivo de intoxicar a gatos socializados que entran y salen de casas bajas en el vecindario.

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