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El duelo por la muerte de nuestro gato

26 Marzo 2017135 vistasSin ronroneos

Tener una mascota conlleva la adquisición de un compromiso de larga duración, una responsabilidad hasta el final de la vida del animal doméstico, siempre dependiente de su familia. Mientras los gatos callejeros tienen una esperanza de vida de apenas 5 años por las penurias de la falta de alimentos, las enfermedades, los envenenamientos o los atropellos, el promedio de vida de un gato doméstico en el interior de una vivienda con buenas condiciones de salud se eleva por encima de los 15 años, superando en ocasiones los 20 años, en gatos longevos de buena fortuna.

Muchas personas se preguntan qué harán si su animal de compañía enferma repentinamente con un pronóstico veterinario muy grave; o por avanzada edad, temen que en poco tiempo pueda fallecer de causa natural por extrema vejez. ¿Cuánto tiempo más seguirá en la familia? ¿Qué puedo hacer para prolongar dicho tiempo y darle calidad de vida? ¿Debería prolongar su vida a toda costa?

Wendy Van de Poll, psicoterapeuta especializada en las etapas del duelo por la pérdida de seres queridos, ha publicado libros sobre cuidados paliativos para animales con enfermedades terminales y el duelo tras la muerte de un animal de compañía, notablemente los gatos. Wendy Van de Poll es autora de seis obras sobre el duelo por la pérdida de mascotas, y fundadora de Center for Pet Loss Grief, ubicado en Concord, New Hampshire, Estados Unidos, donde ofrece orientación sobre cómo una persona puede lidiar con la noticia de que a su animal le queda poco tiempo de vida.

Wendy Van de Poll y Siouxsie
Wendy Van de Poll y su gata Siouxsie.

En su libro, My Cat Is Dying: What Do I Do? (en inglés, Mi gato se está muriendo: ¿qué puedo hacer?), Wendy Van de Poll pone a debate el duelo respecto a la pérdida de nuestro gato y qué etapas atravesarán los lectores que, al igual que la autora, han perdido o verán fallecer a su gato en poco tiempo, en este último caso, a la manera de la medicina griega de la antigüedad clásica, se decide el kairos, las medidas oportunas que la clínica u hospital veterinario pueden tomar para dar calidad de vida en la etapa final de la enfermedad o periodo crítico, cuando se decide si el enfermo va a morir.

“Pienso que la parte más difícil siempre es cuando recibes la información inicial en la clínica veterinaria que te anticipa que te prepares porque algo va mal, [que tu gato se está muriendo]”. “Sobreviene primero un entumecimiento, pero lo más complicado viene después por un estado de caos mental y mucha ansiedad.” Además de tomar decisiones acertadas para dar calidad de vida en función del tratamiento veterinario y la medicación a seguir, respecto al estado emocional, lo más sensato según la autora es buscar comprensión de la experiencia del duelo. Wendy Van de Poll conoce esas etapas por su propia experiencia, tras la pérdida de sus gatos Dahlia y Siouxsie, que fallecieron en circunstancias muy diferentes. Aún así, al igual que otros dueños de gatos, recibió la noticia con suficiente tiempo para prepararse y tener las sensaciones previas al duelo.

Wendy Van de Poll sugiere que la persona identifique las sensaciones que son genuinas del duelo para tomar conciencia de que lo que le ocurre es algo común, como le sucedería a cualquier otro humana en la misma situación. Elisabeth Kübler-Ross describió en su modelo teórico 5 etapas características del duelo, negación, ira, negociación, depresión, aceptación, que igualmente concurren tanto respecto a la experiencia previa de la propia muerte, a la pérdida de un familiar querido y a la de un animal de compañía.

“Pensar que no te puede estar pasando, tener estallidos de ira o sentirse deprimido son episodios totalmente normales del duelo, que en realidad nos ocurren a todos en tales circunstancias.” La autora recomienda hacer una lista de control con las tareas o actividades importantes que queremos hacer en el tiempo que nos quede junto a nuestro gato, sin quedarse apesadumbrados por la tristeza.

“Dado el caos mental se nos puede olvidar desde lo más importante, como dar un medicamento a cierta hora, hasta aspectos lúdicos como tener un tiempo para mimar a nuestro gato y tenerlo en el regazo. Por eso es preferible escribir para recordar lo que queremos hacer, sea en los últimos meses, semanas o días.” Algo importante para sobrellevar el duelo es tener apoyo de gente que también tiene mascotas y amistades que comprenden lo que te está sucediendo.

Siouxsie
Fui muy afortunada por trabajar en una empresa aseguradora que incluye pólizas de hogar para mascotas, porque mucho/as compañero/as me apoyaron en los últimos días de Siouxsie. Mis compañero/as me hicieron esta tarjeta con frases de apoyo para mi gata Siouxsie, antes que decir por convención o inercia social que me acompañaban en el sentimiento, en señal de luto.

“En mis libros expongo que las personas que conviven con un gato deben establecer su lista entre lo que conocen que a su gato le gusta hacer, a saber: jugar con determinados objetos, comer cierta marca de latitas húmedas, descansar acurrucado en cierto mueble, lugar preferido para dormir, etc. en concordancia con lo que el gato es capaz de realizar en función de cómo se deteriora su estado de salud, pues al final de su vida reducen mucho su actividad.”

Siouxsie
Siouxsie descansando sobre su manta.

Es crucial haber tenido medios económicos y tomar decisiones acertadas para tratar lo mejor posible a nuestra mascota en su última etapa de vida, acudir a una clínica u hospital veterinario con criterio tanto en la fase de diagnóstico como durante el tratamiento de la enfermedad hasta la eutanasia, si es necesario. Poder acudir a un profesional veterinario, haber hecho todo lo posible por dar calidad de vida a nuestro gato si es diagnosticado con una enfermedad terminal, será determinante para evitar los remordimientos y el sentimiento de culpabilidad en el fuero interno, un cargo de conciencia que nunca cicatrizará al dejar en la estacada a un compañero por dejadez, cobardía, errores en el tratamiento veterinario, negligencia o falta de recursos.

Dahlia y Siouxsie
Es importante volver a disfrutar momentos tan sencillos como tener a tu gato descansando sobre tu regazo, incluso cuando estás sentado/a frente al escritorio de trabajo.

En caso de que el gato padezca una enfermedad degenerativa que tiene una fase terminal de dramático deterioro, como leucemia felina, esclerosis o cáncer, llegará un día donde tendrás que tomar la decisión de llevar a tu gato a la clínica veterinaria para eutanasiarlo. En algunas clínicas u hospitales veterinarios, cuando se da un diagnóstico catastrófico, se suele preguntar al dueño/a si desea dejar al animal allí mismo o si desea eutanasiarlo tomando una citación próxima en el calendario. La mayoría de las personas se niegan de forma rotunda, pero pese a todos los cuidados paliativos, no se debe extender el padecimiento del animal en la última fase de la enfermedad. Probablemente la mayor lucidez y valentía está en acertar en qué momento poner fin al sufrimiento y que todo acabe de una vez. La persona que tenga un animal de compañía con una enfermedad terminal debe saber que lo que se denomina sacrificio es totalmente diferente de la eutanasia. No debe permitir que la mezquindad de gente mal intencionada le haga sentir todavía peor en momentos ya de por sí complicados.

Sacrificio es lo que hacen las perreras y zoosanitarios cuyas mugrientas instalaciones están administradas por empresas de control de plagas, en dependencias de un ayuntamiento o administración del Estado, recogen animales abandonados hasta un límite de aforo y presupuesto económico, manteniendo a los animales durante un tiempo mínimo establecido por la legislación, hasta que por orden de la administración o por limitaciones de recursos deben eliminar tandas de animales en cheniles en función de edad avanzada, enfermedad crónica, falta de sociabilidad, criterios que en definitiva condenan a los que tienen menos posibilidades de ser adoptados en hogares de familias que les den una buena vida. El slogan del sacrificio cero siempre tendrá la letra pequeña de las estrecheces económicas y será un principio moral respetado sobre aquellos animales que sean adoptables. Tal política sólo se la pueden permitir los refugios de asociaciones protectoras de animales que tengan suficiente financiación y sus instalaciones sean propias, de modo que no dependan jerárquicamente de la administración estatal y no estén obligados a obedecer órdenes de sacrificar para liberar cheniles.

Eutanasia, que significa “buena muerte”, es en cambio tomar una medida para terminar con el sufrimiento cuando no hay más formas de dar cuidados paliativos a un animal, en este caso un gato, que padece una enfermedad degenerativa, en fase terminal, en condiciones que no son soportables, sin expectativas. Respecto a cuando es el momento, algunas personas han declarado que tomaron la decisión cuando se producían crisis nerviosas en las que el animal no podía ni sostenerse sobre sus patas, debido al dolor del tumor, incluso con medicación sedante. No es por tanto recomendable prolongar el tiempo de forma egoísta cuando todo apunta al final de la vida de nuestra mascota.

“Es una de las decisiones más importantes y que más ansiedad generan. Nadie quiere tomarla por no temor a hacerlo en el momento equivocado, sobre todo demasiado pronto, pero es crucial.” Lo más razonable es seguir el criterio del profesional veterinario de confianza, las personas de la clínica que hayan conocido al gato, que hayan cuidado de él a lo largo de los años y durante el tratamiento de su enfermedad. Es bueno escuchar a personas sensatas que hayan tenido que tomar antes la decisión de eutanasiar a su animal de compañía y no tomar decisiones caóticas de último minuto. Saber en qué momento del agravamiento de la enfermedad tomaremos la decisión.

Wendy Van de Poll y Siouxsie
Deposité mi confianza en Siouxsie para que me dijera cuándo debería hacerlo. Mi amiga Carmen nos llevó a la clínica veterinaria para nuestra última citación y nos sacó esta última foto a Siouxsie y a mí.

“¿Cuándo es el momento correcto? Me baso en lo que me transmiten mis animales”. “No siempre confiamos en nuestras intuiciones morales ni tampoco somos capaces de identificar y entender los mensajes que nos comunican los animales. Al cuidar de ellos en esta larga travesía vital, los obsequios que nos hacen son de una experiencia que siempre queda en la memoria.”

Una última decisión que tenemos que tener clara por adelantado al agravamiento del estado de salud de nuestro gato es si lo enterraremos o si pediremos la incineración para conservar sus cenizas en una urna funeraria. El sepelio no es habitual a pesar de que incluso existen cementerios de mascotas, siendo la opción más elegida en los animales domésticos de zonas urbanas, incinerar el cuerpo del animal.

– Artículo en Catster.
– Página personal de la autora Wendy Van De Poll.

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