Maneki Neko, el gato de la buena fortuna

Maneki-neko, en kanji 招き猫, es una locución verbal que significa literalmente «gato que hace señas/gestos a alguien para que se acerque». Conocido en Japón como «gato de la suerte» o «gato de la fortuna», es una popular escultura japonesa realizada generalmente en cerámica o porcelana que representa a un gato con collar de cascabel, con una pata levantada como llamamiento, atrayendo la atención del visitante, se dice que trae buena suerte a aquellos que frecuentan su presencia. Las figuras del felino Maneki Neko que atrae al visitante se colocan en la entrada de tiendas, restaurantes y comercios; pero no sólo en establecimientos japoneses, pues es una costumbre o préstamo cultural que proviene en origen de China, como los kanjis de la escritura japonesa provienen de los ideogramas chinos, como el shintoísmo es sincretismo del culto animista de los kamis nativos del Japón mezclado con la religión budista que llegó desde las sagradas escrituras védicas de la India a China y Corea, como la gastronomía china perfeccionada en Japón y tantas prácticas sociales de la «hermana pequeña» de Asia. El gato levanta su pata izquierda o derecha invitando a la gente a entrar en los establecimientos y junto a la pata derecha porta una moneda antigua japonesa llamada koban. Maneki procede del verbo maneku que en japonés significa «invitar a pasar». Neko significa «gato». Juntos literalmente denotan «gato que invita a entrar». Según la tradición japonesa el mensaje que transmite el gato con el movimiento de su pata erguida, por comprensión del plano simbólico, es el siguiente: «Entra, por favor. Eres bienvenido».

Origen del Maneki Neko

Los relatos que donan sentido a través del símbolo, explican la procedencia legendaria de la figura gatuna Maneki Neko, se refieren a la buena fortuna de encontrarse con un gato que llama a un viajero evitando un percance grave para su supervivencia. El origen de la representación mimética por contraste de instrumentalización útil para el ser humano entre dos animales y a la prosperidad económica que otorga la figura gatuna a aquellos que la poseen. El primer relato narra el encuentro entre un monje budista y un daimyō antes de la modernización de Japón. Durante el siglo XVII, en la era Edo (1603-1867), existía en Tokio un templo que había conocido días mejores: tenía serios problemas económicos para mantenerse y estaba casi derrumbado. El monje del templo shintoísta era muy pobre, pero aún así, compartía la escasa comida que tenía con su gata, llamada Tama. Un día, un señor feudal, un militar de gran fama póstuma por su relevancia en las intrigas políticas y la guerra civil del periodo Sengoku en la historia de Japón hasta la paz lograda en el periodo Edo, llamado Ii Naotaka (1590-1659) fue sorprendido por una tormenta mientras cazaba y se refugió bajo un gran árbol que se encontraba cerca del templo.

Mientras esperaba a que amainara la tormenta, el daimyō vio que una gata de color blanco, negro y marrón, le hacía señas para que se acercara a la puerta del templo shintoísta. Tal fue su asombro que dejó el refugio que le ofrecía el árbol y se acercó para ver de cerca a tan singular gata. En ese momento, un rayo tomó tierra y cayó sobre el árbol que le había dado cobijo, haciendo añicos el tronco. El mando militar al servicio del shogun Tokugawa interpretó a través de los espíritus de la naturaleza o Kami no michi, que la gata le había salvado, el señor feudal se hizo amigo del pobre sacerdote, financió las reparaciones del templo shintoísta y su santuario prosperó, con lo que el monje y su gata nunca volvieron a pasar hambre ni a padecer las penurias de su anterior vida precaria. Tras su muerte, la gata Tama recibió un solemne y afectuoso entierro en el cementerio para gatos del templo Goutokuji, situado en la dirección 2 Chome-24-7 Gotokuji, Setagaya, Tokio, donde se creó el amuleto Maneki Neko en su honor. Se dice que un Maneki Neko en el lugar de trabajo, el hogar o incluso una tienda atrae la buena suerte y la prosperidad a través de las ancestrales leyes de la hospitalidad hacia los visitantes.

Ii NaotakaIi Naotaka fue el segundo hijo del general Ii Naomasa, al servicio del shogunato Tokugawa, posteriormente daimyō de Omi, prefectura de Shiga, tras su pericia y arrojo durante el Asedio de Osaka en el año 1614. La historia del Maneki Neko, las figuritas de los gatos de la buena fortuna que pueden verse en tiendas y hogares por todo Japón empezó vinculada al militar Ii Naotaka. Maneki Neko, el gato o la gata que hace señas al gesticular con su patita para pedir a alguien que se acerque se basó en el folklore nipón en el incidente anecdótico de la gata blanca con motitas marrones que captó la atención de Naotaka al hacer gestos con su patita para atraer su atención y lograr que se guareciera en el templo, felina y providencial intervención que permitió al samurai esquivar un fatal desenlace en el momento crucial para eludir la descarga de un relámpago o para evitar ser atacado por un rival que aprovechara la oscura tormenta para sorprender al samurai; dependiendo de la versión consultada de la leyenda transmitida para engrandecer con algunos elementos fantasiosos la biografía del samurai Ii Naotaka.

Ii Naotaka, según la onomástica japonesa el apellido va delante del nombre de la persona, contaba con diez años de edad -en su niñez llamado afectuosamente Bennosuke (弁之介)- cuando su padre Naomasa fue reclutado para combatir en la Batalla de Sekigahara en el año 1600, donde resultó herido de gravedad por disparo de mosquete. Dichas heridas de guerra por arma de fuego derivaron en la prematura muerte de Ii Naomasa en el año 1602. Dado que Naomasa había sido investido como señor feudal de las tierras de Sawayama, que había ocupado Ishida Mitsunari como anterior sede de Hikone antes de la Batalla de Sekigahara, decidió comenzar la construcción de un nuevo castillo en el fudai de Hikone. Los trabajos de construcción del castillo de Hikone serían continuados por el hermano mayor de Naotaka, llamado Naokatsu, quien ocupó el castillo desde el año 1606.

En 1614, Ii Naokatsu estuvo postrado por una enfermedad que le impidió participar en el Asedio de Osaka, así que envió en sustitución a su hermano menor, Naotaka, que combatió en su lugar. Naotaka brilló en su desempeño militar en Osaka, particularmente en la Batalla de Sanada-maru y Tenno-ji, lo que valió una recompensa entregada por el mismísimo Ieyasu Tokugawa. El Shogun de la casa Tokugawa posicionó a Ii Naotaka a la cabeza del clan Ii, cuyo árbol genealógico ramificó entre 1600-1871, formado por quince daimyos. Ii Naotaka fue investido como el nuevo señor feudal del castillo de Hikone, reasignando a su hermano mayor, Ii Naokatsu, a sus dominios en Annaka, actual prefectura de Gunma, donde se generó una nueva rama del clan samurai. Hikonyan, la mascota del castillo de Hikone, se basa en el relato folklórico de la gata que llamó con su saludo a Ii Naotaka para salvar al samurai del impacto de un rayo, que posteriormente se convertiría en la figura maneki-neko.

Antes de su fallecimiento, el segundo Shogun, Hidetada, pidió la comparecencia de Naotaka en su lecho donde postrado rogó que sirviera a Iemitsu con tanta lealtad y firmeza como tuvo con Hidetada. Con la honorable promesa dada de Naotaka, está considerado que Hidetada pudo morir en paz. En el año 1632, el respetado samurai Naotaka fue invitado a unirse a la causa militar del tercer Shogun, Iemitsu, en una travesía para visitar Nikko Toshogu, donde el abuelo de Iemitsu, el archiconocido Shogun Tokugawa Ieyasu, reposa en su mausoleo.

Folklore del Maneki Neko

El segundo relato narra la pérdida sin sentido del gato de una geisha llamada Usugumo, que vivía en Yoshiwara, al este de Tokio. Tenía un gato al cual amaba y criaba con mucho cariño, hasta que una noche, el gato empezó a jugar con su kimono y se lo fue llevando a rastras. El gato seguía con su juego aún con las protestas y llamadas de atención de Usugumo. El propietario del burdel, al ver aparecer al gato con el kimono rasgado, y pensando que el animal estaba embrujado, le cortó la cabeza. Ésta salió volando hasta el techo, donde sin pretenderlo mató una serpiente, supuestamente hostil para la vida de los presentes aquella noche. Usugumo quedó sumida en el dolor por la muerte de su mascota. Para mantenerla en la memoria colectiva, a modo de rito funerario, uno de sus clientes realizó un retrato tallado en madera de su fallecido gato, y se lo entregó como un presente en señal de luto. Esta imagen del gato pasó a ser conocida como Maneki Neko.

Maneki NekoEl tercer relato cuenta la decisión de urgencia económica que tomó una señora mayor que vivía en Imado, otra localidad situada al este de Tokio: se vio forzada a vender su gato debido a la extrema pobreza en la que vivía. Poco tiempo después, el gato se le apareció en un sueño, y le dijo que hiciera su imagen en arcilla. Interpretando este fenómeno psicológico simbólicamente, a través del discurso antropológico emic, debido a la añoranza por su animal doméstico, la anciana se encargó de crear la estatua tal y como le indicó su amado gato en una prototípica imagen en su mente, y no tardó en vender una primera representación figurativa.

Joruri-machi Hanka no zu, pintado por Utagawa Hiroshige en el año 1852

La artesana se dedicó a tallar más estatuillas gatunas, viendo que gustaban a la gente que pasaba por su tenderete y las compraban encantados. Las figuras gatunas se volvieron muy populares entre las familias japonesas, estando presentes en viviendas, comercios, restaurantes, locales de bebidas y alimentación, llevando a que la mujer se hiciese próspera y rica con sus famosas figuras de Maneki Neko.

Tipos de Maneki Neko

– Dependiendo de la pata que el Maneki Neko levante, tiene distintos significados:

Si saluda con la pata derecha: se dice que trae prosperidad económica.
Si saluda con la pata izquierda, atrae visitas, también se cree que cuanto más alto levante la pata, los atrae desde mayores distancias llamando su atención para acercarse, como Tama en el primer relato.
Si saluda con ambas patas, protege al hogar o al establecimiento comercial.

– Dependiendo del color de su pelaje gatuno, la figura Maneki Neko también tiene distintos significados:

Tricolor (blanco, negro y naranja): Tradicionalmente es el gato que más suerte da, y se dice que trae fortuna a los viajeros. Como curiosidad, ese tipo de conjunto tricolor se llama Calicó.
Verde: Atrae salud y seguridad en el hogar y buenos resultados en los estudios.
Blanco: Pureza, cosas buenas por venir.
Plata o dorado: Suerte en los negocios.
Azul: Cumplir los sueños, las metas personales y de bien común.
Rojo: Éxito en el amor y/o ahuyenta las desgracias.
Amarillo: Prosperidad económica.
Negro: Evitar la mala suerte y aumentar la felicidad.
Rosa: Elegir a la persona adecuada con quien contraer matrimonio.
Violeta: Sirve para los estudiantes y recién graduados.

Maneki Neko

Entre las fuentes más interesantes, además del artículo en español sobre Maneki Neko en Wikipedia, para aquellos que sepan japonés o quieran traducir, tienen las siguientes páginas:

– Museo de arte y figuras de Maneki Neko y colección privada de figuras en otro museo situado en Seto, Maneki Neko Museum.
– Diseños de figuras totalmente dispares fuera del canon de Maneki Neko.
Festividades japonesas en torno a Maneki Neko.
– Página web de Maneki Neko Club.

5 Respuestas a “Maneki Neko, el gato de la buena fortuna”

  1. Que bonita historia. No la sabía, pero cada vez que veo a este simpático gatito quiero comprar uno para mi hogar.

  2. Me gustan muchísimo estas historias gatunas, es la primera vez que elegí como mascota a una gatita preciosa, Lola.

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