Los gatos en los jardines del Buen Retiro de Madrid durante la crisis por coronavirus covid 19

En Madrid, como en casi todas las ciudades españolas, se cerraron las puertas de los principales parques y jardines de uso público como el parque Rey Juan Carlos, los jardines del Buen Retiro, Campo del Moro, Quinta de los Molinos, se vaciaron de agua las fuentes escultóricas así como dejaron de funcionar los grifos de las pequeñas fuentes en los parques y áreas de juegos infantiles para reducir el riesgo de propagación y contagios de coronavirus SARS-CoV-2 (en inglés, severe acute respiratory syndrome coronavirus) causante de la pandemia covid-19.

Al margen del toma y daca en los cánticos futboleros de las hinchadas que celebran sus títulos entre las fuentes escultóricas de las divinidades ctónicas Cibeles y Neptuno, merengues, vikingos, se suben al carro de la diosa frigia de Anatolia frente al edificio Centro emblemático construido en el año 1904; a poca distancia en el paseo del Prado, entre el hotel Ritz y el hotel Palace, colchoneros, indios, cantan bajo el tridente de Poseidón. El telurismo de los forofos pregunta cada temporada quién manda en la capital de España, Madrid. Por su gentilicio, mandan los gatos desde la fundación de Magerit. Sin duda, tras el callejón del gato o la calle de Álvarez Gato, con sus bohemios espejos deformantes, próximo a la plaza de Santa Ana, castizo linaje en honor al heroico soldado que destacó por sus habilidades trepadoras de la muralla árabe en los aledaños de la catedral de la Almudena durante el asedio de Mayrit en 1085, bajo el mando del rey Alfonso VI, los gatos son emblema histórico de Madrid desde el medievo hasta nuestros días.

Autorización del Ayuntamiento de Madrid para alimentar a los gatos callejeros de la capital

En toda la ciudad de Madrid, tanto su villa en los distritos más castizos, como los suburbios de la capital, hasta el extrarradio que delimita el cinturón de la autopista M-30, hay cerca de cuatrocientas colonias de gatos callejeros, asentamientos de felinos silvestres de dispar población, pues en un barrio residencial puede haber una docena de gatos por colonia felina mientras que en parques y jardines como el Buen Retiro hay unos trescientos gatos que conviven felices entre la fauna silvestre. En total habrá sin exagerar decenas de miles de gatos silvestres en todo Madrid. Ante las inquietudes de protección animal de la ciudadanía simpatizante con los felinos, se estableció en el consistorio madrileño un formulario burocrático para llevar el censo de los gatos callejeros y las personas autorizadas a cuidar de ellos, de manera más organizada y considerada que la forma anónima que funcionó durante décadas con nocturnidad y amenazas de multa por ordenanza medioambiental.

El pasado 4 de marzo de 2020, Inmaculada Sanz Otero, delegada del área de portavoz, seguridad y emergencias, diputada aguirrista en la asamblea de Madrid, regidora del ayuntamiento y jefa de campaña electoral del alcalde de Madrid José Luis Martínez-Almeida Navasqüés, y el Gerente de Madrid Salud, el médico cirujano Antonio Prieto Fernández, visitaron el Centro Municipal de Gestión de Colonias Felinas dependiente de Madrid Salud que en los últimos años entendió que la propuesta de las agrupaciones simpatizantes de los animales eran también una buena estrategia electoral para mantenerse en la política con buena imagen pública, por lo que tras décadas de funcionamiento de los zoosanitarios con tandas de sacrificios, comenzaron recientemente a utilizar el método de captura, esterilización y retorno de gatos callejeros para controlar la población de felinos silvestres en Madrid.

Madrid Salud, colonias felinas de gatos callejeros durante la crisis del coronavirus COVID-19

Madrid Salud, colonias felinas de gatos callejeros durante la crisis del coronavirus COVID-19

Madrid Salud, colonias felinas de gatos callejeros durante la crisis del coronavirus COVID-19

Madrid Salud, colonias felinas de gatos callejeros durante la crisis del coronavirus COVID-19

Durante la emergencia sanitaria por la propagación del coronavirus SARS-CoV2 causante de la pandemia del síndrome respiratorio agudo covid-19, se redujeron las atenciones veterinarias a motivos de patologías previas y urgencias por enfermedades o accidentes, por ello quedaron paralizadas las campañas de control de natalidad basadas en el método de captura, esterilización y retorno a la ubicación original del territorio donde convive el grupo social de cada gato callejero, su colonia felina.

Se estima que desde las medidas medioambientales en el ayuntamiento de Madrid durante la legislatura entre junio de 2015 y junio de 2019, cuando gobernó la formación política Ahora Madrid, con la magistrada Manuela Carmena Castrillo como alcaldesa, el porcentaje de gatos esterilizados en parques y jardines de Madrid capital en zona A, esto es, el conjunto de distritos céntricos, circundados por la autopista M-30, alcanzó el 75% de la población felina. Todavía sin embargo, queda mucho por hacer en el control de natalidad de los gatos callejeros de barrios periféricos, extrarradio y municipios de la comunidad de Madrid.

Tal y como declarara Manuela Carmena Castrillo sobre el desmantelamiento del legado político en Madrid capital: “Un Gobierno no puede anular todo lo que ha hecho el anterior, es una evolución consecuente de políticas llevadas a cabo por dos o tres alcaldes anteriores. La política de una ciudad hay que diseñarla a 15 ó 20 años, y los sucesivos gobiernos tienen que ser respetuosos con esas líneas generales de actuación.”

Según el anexo de los contratos del ayuntamiento de Madrid del año 2013, la competencia sobre la gestión de las colonias felinas de gatos callejeros quedó adjudicada a la empresa Talher SA de servicios de jardinería, con un presupuesto de más de 85 000 euros.

Talher servicios de jardinería, empresa adjudicataria por el ayuntamiento de Madrid para el control de colonias felinas de gatos callejeros

Todo ello a pesar de que desde el año 2008 la asociación de Amigos de los Gatos del Retiro tenía un acuerdo con el consistorio de la capital para permitir cuidar de los gatos silvestres que habitan los jardines del Buen Retiro. Sin embargo, durante más de una década no hubo acuerdo entre asociaciones de animales y el ayuntamiento para que en todo Madrid fueran entidades de protección animal quienes cuidaran de los gatos callejeros y no empresas de saneamiento de parques públicos, a pesar de las pésimas valoraciones en el trato a los gatos recogidos, malas prácticas que arrastra en su reputación la empresa Talher SA, según algunas reseñas que se pueden leer sobre sus actuaciones en una breve búsqueda.

Talher servicios de jardinería, empresa adjudicataria por el ayuntamiento de Madrid para el control de colonias felinas de gatos callejeros

En Madrid capital, solamente tendrán autorización institucional para alimentar a los gatos callejeros las personas voluntarias que tengan el carné de colaborador en protección animal que expidió el Ayuntamiento de Madrid a partir del año 2017, con Manuela Carmena Castrillo como alcaldesa de Madrid, ya que en legislaturas anteriores la gestión ética de colonias felinas nunca antes se consideró un asunto medioambiental prioritario, ni con el gobierno del partido popular, durante los mandatos del alcalde Alberto Ruiz-Gallardón Jiménez entre los años 2003-2011, supervisor de la ampliación de la autopista M-30 que dejó la mayor deuda pública de todo el país, que los parquímetros nunca sufragaron, como en las obras faraónicas inacabadas y abandonadas en rotundo fracaso por lograr sin éxito la candidatura de Madrid para los Juegos Olímpicos en su fijación obsesiva por poner a la capital de España en el mapa del deporte internacional, antes de su nefasto paso por el Ministerio de Justicia para llevar a cabo su contrarreforma antiabortista por prejuicios de contaminación religiosa, ni tampoco durante el macabro mandato de la alcaldesa no electa Ana María Botella Serrano entre los años 2011-2015, responsable política de urdir un plan de encubrimiento para dejar impunes las muertes de las jóvenes durante el evento Thriller Music Park en noviembre del año 2012 en el pabellón Madrid Arena, propiedad del ayuntamiento de Madrid. La investigación judicial y los peritajes forenses detallados en la sentencia 805/2017 de la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo, dejaron al descubierto las negligencias dolosas y plenamente conocidas por la alcaldía del ayuntamiento de Madrid, fallos de seguridad en el recinto, irregularidades administrativas en la concesión de licencia como en la atención médica a las pacientes fallecidas.

Como también recordó Manuela Carmena Castrillo, magistrada jubilada, tras su experiencia en la política como alcaldesa de Madrid durante los años 2015-2019: “La clase política no está a la altura de los ciudadanos, la sociedad española es mucho mejor que los políticos. La calidad moral de la sociedad civil es infinitamente mayor que la de la clase política.”

Las personas cuidadoras deberán deambular individualmente y la Policía Municipal de Madrid requerirá la tarjeta como salvoconducto para comprobar su actividad justificada en la situación excepcional de crisis sanitaria por la propagación del coronavirus covid-19, podrán salir a la calle a alimentar a los gatos callejeros de forma supervisada por los pedagogos del orden público y la seguridad ciudadana.

Las acreditaciones institucionales del ayuntamiento permiten ayudar a la mayoría de los felinos silvestres, salvo aquellos que habitan en grandes parques con recinto vallado, horarios de apertura y cierre de puertas, como ocurre en Madrid en enclaves como los jardines del Buen Retiro, el jardín Botánico de Madrid o el parque del rey Juan Carlos I. Desde que el pasado viernes 13 de marzo de 2020, el Consistorio de Madrid decretase el cierre a la ciudadanía de todas las zonas verdes de la ciudad, parques y jardines públicos de recinto vallado, la colonia de unos 300 gatos que habitan en el Retiro dejaron de recibir la alimentación y protección habitual que les brindaban los voluntarios de la asociación de Amigos de los Gatos del Retiro.

Autorización del Ayuntamiento de Madrid para alimentar a los gatos de los jardines del Buen Retiro

Los gatos de los jardines del Buen Retiro, felinos habitantes del parque madrileño con más solera a los que alimentan y cuidan desde el año 2008 las personas voluntarias de la Asociación Amigos de los Gatos del Retiro, siglas de AGAR, cuida con mimo. Siguen controles de natalidad con el método de captura, esterilización y retorno a su hábitat natural, evitan el aumento descontrolado de la población de gatitos en las temporadas de reproducción y mantienen un censo con fichas sobre su edad, género, estado de salud y revisión veterinaria.

Cuando la Asociación Amigos de los Gatos del Retiro asumió su protección en el año 2008, había más de 400 gatos censados por el ayuntamiento de Madrid en los jardines del Buen Retiro. Actualmente son unos 270 gatos censados, de los que 210 están esterilizados, por lo que superan el porcentaje recomendado del 75% para controlar la natalidad de los gatos ferales. Algunos gatos bajo su tutela también portan microchip subcutáneo a nombre de la asociación de Amigos de los Gatos del Retiro. La mayoría de los gatos tienen temperamento silvestre, su hogar son los jardines del parque público, desde la casa de vacas hasta el palacio de cristal, por lo que pocos gatos se entregan en adopción para pasar su vida en interiores de casas, son felices entre la vegetación del área metropolitana donde están jerarquizados sus grupos sociales y clanes felinos, aunque identifican a las personas que los alimentan como familia humana.

La esperanza de vida promedio de los gatos callejeros en barrios residenciales periurbanos es de apenas 8 años, a pesar de no padecer enfermedades endocrinas por obesidad y confinamiento sin ver cumplidas sus necesidades etológicas, tienen libertad territorial pero padecen enfermedades víricas como panleucopenia, calicivirus, herpes virus, rinotraqueitis felina, si pierden casi todas sus piezas dentales apenas pueden alimentarse y son también víctimas de atropellos de vehículos por conductores temerarios al circular por la ciudad. Frente a los gatos de aldeas rurales en la campiña y los gatos de jardines urbanos, parques públicos de gran extensión, que pueden superar los 15 años de vida con mejor fortuna.

En palabras de Mercedes Hervás Gálvez, presidenta de la asociación Amigos de los Gatos de los jardines del Buen Retiro: “Atendemos muchos gatos que superan los diez años, algo que en la calle es inviable. El año pasado se nos murió el abuelito del Retiro a la edad de 17 años, llamado Lucifer, portador de luz, en honor a la fuente escultórica del Ángel Caído, única autorizada como arte público tras la Exposición universal de París en 1878, esculpida por Ricardo Bellver, el pedestal de la fuente se encuentra a una altura sobre el nivel del mar de 666 metros, delirante y diabólica coincidencia.

Como el ángel de la inspiración artística y el proceso creativo de las obras de arte en la poética de las vanguardias de entreguerras de inicios del siglo XX a la Generación del 27, los gatos son ángeles custodios de los espacios de convivencia en las sociedades humanas, muestran el civismo en el ecosistema de un mundo secularizado, pese a las trasnochadas supersticiones que pesan todavía con desasosiego sobre los gatos de pelaje negro, sea en los parques y jardines públicos de las metrópolis, suburbios, municipios periféricos o las aldeas de las comarcas rurales.

La heredera en el senado (senex, senectud) de los gatos del Buen Retiro de Madrid es Elisabeth, gata anciana de casi 15 años de edad que muestra sus experiencias vitales a los gatos más jóvenes, como narradora de los secretos de los jardines.

En AGAR nos indigna esta situación que consideramos un maltrato animal masivo porque hay más parques con este problema de clausura, su población felina ha quedado atrapada. En esta situación tan difícil se debería demostrar más la calidad humana con los seres más débiles e indefensos que están ahí por nuestra irresponsabilidad. Toda vida es valiosa”.

Los gatos tutelados por los entusiastas felinos de Amigos de los Gatos del Buen Retiro dejaron de ver a las personas cuidadoras que los alimentan habitualmente desde el sábado 14 de marzo de 2020, a las cuatro de la tarde, tras la orden ejecutiva del gobierno por Real Decreto 463/2020 que dio inicio a las restricciones de libertades ciudadanas sobre todo a la movilidad territorial por el excepcional Estado de Alarma, el ayuntamiento de Madrid decidió cerrar por prudencia las puertas de acceso de los jardines del Buen Retiro, así como de los parques públicos con perímetro vallado, tras retirar el suministro de agua de las fuentes, todo para frenar la propagación del patógeno causante de la pandemia covid-19, el coronavirus SARS-CoV2, causante del síndrome respiratorio agudo responsable de la crisis sanitaria global.

Desde la Mesa de Bienestar Animal del Foro Local de Retiro, espacio de participación ciudadana que reúne a vecinas y vecinos del distrito madrileño, denuncian que “desde el viernes 13 de marzo de 2020, la Mesa empezó a moverse y a contactar con los distintos agentes responsables de la Concejalía de Medioambiente del Ayuntamiento de Madrid, para alertar de la situación y solamente hemos obtenido respuesta de nuestra Junta Municipal del Distrito Retiro y de la Dirección General de Derechos de los Animales. Silencio absoluto por parte de quienes tienen realmente en su mano evitar esta situación, como la Dirección del Retiro y el Área de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Madrid. Y esto no es una excepción: cada vez que ocurre algo y se cierra el parque sucede lo mismo: caos social, lentitud burocrática, silencio institucional… Sentimos una completa indiferencia hacia la vida de los animales”.

Los parques con colonias felinas que han sido cerrados durante la crisis sanitaria por la propagación del coronavirus SARS-CoV-2 causante del síndrome respiratorio que extendió la pandemia covid-19 son los jardines del Buen Retiro, el parque Juan Carlos I, Quinta de los Molinos, parque Enrique Tierno Galván, entre otros parques públicos con vigilancia policial para impedir el acceso durante el confinamiento domiciliario obligatorio, donde desde la entrada en vigor del Real Decreto 463/2020 del 14 de marzo, por el que se regularon las restricciones a la movilidad ciudadana debido al Estado de Alarma por la pandemia covid-19, también se impide el acceso a las personas autorizadas para la alimentación de las colonias felinas de gatos silvestres en base al censo de ejemplares que conviven en su interior, lo que pone en peligro la vida de los animales, induce su dispersión y descontrol en busca de alimento lejos de su hábitat.

A pesar de las creencias populares, los gatos silvestres de colonia felina necesitan ser alimentados en toda circunstancia. Los gatos ferales de colonia felina no están preparados para sobrevivir en la naturaleza periurbana si han tenido un periodo previo de simbiosis con cuidadores humanos. No, no van a ponerse a cazar con sigilo y habilidades felinas por instinto innato, cuando no lo han hecho en su vida anterior. Algunos gatos quizá sí, pero la inmensa mayoría de los gatos urbanitas se quedará esperando el alimento que llevan recibiendo durante toda su vida de las personas cuidadoras y cuando el hambre sea insoportable, abandonarán su entorno conocido y saldrán de los parques hacia las calles y carreteras en busca de restos de comida por los contenedores de residuos que tampoco ahora encontrarán con facilidad.

En España y países del hemisferio norte, la pandemia por el covid-19 coincide con la primavera, periodo estacional tras el equinoccio, con las buenas temperaturas, polinización de las plantas, florecer de la vegetación y cambios hormonales en los mamíferos donde se produce en general el celo en los gatos silvestres que viven en exteriores -a diferencia de las gatas caseras que pueden encadenar celos desde invierno por la calefacción en el interior la vivienda- que da inicio a la etapa reproductiva más prolífera del año. Al haberse producido en primavera, mientras que en el hemisferio sur atraviesa el otoño, aquellos gatos ferales que no estén esterilizados, se moverán de su territorio para reproducirse, además de para encontrar víveres con los que sustentarse, ante la falta de alimentos proporcionados por los humanos simpatizantes de los felinos urbanitas.

Como explicó Valentina Aybar Rodríguez, veterinaria acreditada en Medicina Felina por la Asociación Veterinaria de Pequeños Animales de España, miembra del equipo veterinario del Hospital Felino Madrid, “los gatos de colonia felina urbana no saben cazar, mamá gata no les enseñó que un recurso para obtener alimento es la caza, debilitado su instinto innato de presa entre el gato doméstico y el gato silvestre, denominados en inglés “feral cats”, “tom cats”, su recurso de alimentación es buscar la comida proporcionada por personas que los alimentan, ser comensales invitados en simbiosis con las poblaciones humanas de su hábitat.

Audio de una entrevista a Valentina Aybar Rodríguez de Hospital Felino Madrid, acreditada en Medicina Felina por AVEPA y presidenta de GEMFE, en la que solicita el acceso de las alimentadoras de colonias de gatos al Parque del Retiro.

Es de vital importancia que las voluntarias alimentadoras de gatos silvestres puedan tener acceso restringido y normalizado a su colonia felina, pues son quienes conocen la ubicación y necesidades de los gatos callejeros. La falta de alimento produce estrés en la colonia, hace que los individuos se dispersen, que se generen enfermedades, etc. Privar de alimento a los animales es maltrato, abocar a los gatos a un estado de inanición que active el catabolismo en las reservas de sus cuerpos va en contra del derecho animal y la ética exigible a los veterinarios y representantes políticos de la ciudadanía. En estos momentos más que nunca debemos tener compasión y proteger a los animales más vulnerables”.

Es importante recordar que la gestión de las colonias felinas es responsabilidad de los ayuntamientos según la Ley 4/2016 de 22 de julio de Protección de los Animales de Compañía de la Comunidad de Madrid y que la dejación de sus responsabilidades -al impedir la alimentación y cuidados básicos como la atención veterinaria salvo urgencias- podría suponer un delito de maltrato animal y prevaricación administrativa por omisión dolosa por parte del Ayuntamiento de Madrid.

La alimentación y el cuidado de colonias felinas es además una de las excepciones por las que se permiten los desplazamientos de la ciudadanía durante el Estado de Alarma. Así lo ha especificado la Dirección General de Derechos de los Animales, institución medioambiental dirigida por Sergio García Torres en el Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030, Vicepresidencia Segunda del Gobierno de España, junto con el criterio expuesto por Pilar Aparicio Azcárraga en la secretaría del Ministerio de Sanidad, en comunicados dirigidos tanto a la población general como a las administraciones autonómicas y locales.

gatos callejeros coronavirus COVID-19

A pesar de ello, en Madrid como en otras grandes ciudades la situación permanece bloqueada. Los distintos responsables de la administración se pasan la patata caliente unos a otros mientras las entidades de protección animal y la ciudadanía preocupada se desvive por evitar que los animales silvestres mueran de hambre. Mientras permanecen encerrados en los parques, las vecinas y vecinos, conscientes de su gentilicio gatuno medieval, lanzan comida a través de las vallas y dialogan con unos responsables políticos que desde la administración ignoran y dan la espalda a esta emergencia en protección animal. Hay una petición activa para exigir a las autoridades competentes que se permita el acceso al Parque del Buen Retiro y al Jardín Botánico a las alimentadoras de las colonias felinas. Otros parques públicos con colonias felinas de gatos silvestres permanecieron también con sus recintos a puerta cerrada, como Quinta de los Molinos, mientras los parques públicos sin perímetro vallado tenían vigilancia para impedir la entrada de ciudadanos.

Los gatos son vulnerables a la familia de coronavirus, como otros mamíferos y animales domésticos próximos a las sociedades humanas, sin embargo no pueden contagiarlo como zoonosis. El Real Decreto 463/2020 que regula el Estado de Alarma por el coronavirus SARS-CoV-2 responsable de la pandemia covid-19 no impide específicamente en su redacción legal la alimentación de las colonias felinas, porque sí lo permite guardando las debidas precauciones sanitarias con guantes y mascarilla. El problema es que las personas voluntarias que acudían habitualmente a alimentar a los gatos silvestres no pueden acceder a los parques públicos cerrados, como ocurre con los jardines del Buen Retiro, cuyas puertas fueron cerradas el sábado 14 de marzo, solamente operarios de parques y jardines hacen rondas de vigilancia en su interior.

“Han pasado cinco días y los gatos no tienen comida. Estamos haciendo una alimentación periférica alrededor del perímetro vallado del Retiro. Pasamos unas garrafas atadas con cuerdas por el perímetro del parque del Retiro para que se aproximen los gatos para alimentarse mientras dura la cuarentena del coronavirus covid-19. Para quién no conozca toda la extensión del Retiro desde el vallado por las calles Alfonso XII hasta dar la vuelta por Menéndez Pelayo, el recorrido es enorme, pero los agentes municipales ya nos han amenazado con multarnos por pasar pienso para gatos entre los barrotes.

De todas formas eso no es solución, porque las colonias felinas de gatos silvestres que ya vivían en la periferia del parque se aproximarán guiados por su olfato felino hasta la comida, aparecen tantos gatos en el vallado que parecen salidos de la guarida secreta de Hell Boy, pero los gatos que viven en el interior de los jardines del Buen Retiro no se acercarán a las vallas y se quedarán sin alimento. Entre los ejemplares ancianos, más de 50 gatos morirán pronto seguro por inanición, al agotar sus reservas y consumirse por catabolismo, otros gatos con enfermedades crónicas y comorbilidades, por agravarse su estado de salud por la hambruna y hepatopatías.

Habrá cadáveres de gatos por el parque del Retiro. Las colonias felinas se van descontrolar, los gatos se van a desplazar de hábitat durante el celo y se van a reproducir a la búsqueda de otro territorio donde haya más recursos para la supervivencia”. Gatos muriendo de hambre y el buen trabajo de doce años desde que la asociación Amigos de los Gatos del Retiro, siglas de AGAR, acordó con el ayuntamiento de Madrid en el año 2008 la gestión de las colonias felinas del parque con mayor solera de la capital, un esfuerzo sostenido de control sanitario que se puede ir en poco tiempo al garete.

gatos en el perímetro vallado de los jardines del Buen Retiro de Madrid durante la emergencia por coronavirus COVID-19

gatos en el perímetro vallado de los jardines del Buen Retiro de Madrid durante la emergencia por coronavirus COVID-19

gatos en el perímetro vallado de los jardines del Buen Retiro de Madrid durante la emergencia por coronavirus COVID-19

gatos en el perímetro vallado de los jardines del Buen Retiro de Madrid durante la emergencia por coronavirus COVID-19

Es fundamental comprender que es perfectamente compatible garantizar la máxima protección de la salud de las personas sin renunciar a la protección de los animales de la fauna silvestre. Es posible y necesario para responder a nuestra responsabilidad con el entorno medioambiental que nos rodea. Desde las entidades, colectivos y ciudadanía preocupada por el bienestar animal, solicitaron con urgencia que el ayuntamiento de Madrid permita el acceso de las gestoras autorizadas para alimentar a los gatos silvestres en los parques públicos cerrados durante la cuarentena por el coronavirus covid-19 donde se encuentran sus colonias felinas. Estas personas son quienes mejor conocen cada colonia de gatos silvestres y por tanto quienes pueden garantizar la correcta alimentación de los gatos y su atención veterinaria.

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