Los gatos de los jardines del Buen Retiro de Madrid en la lucha contra el coronavirus covid 19

Habrá quién piense que los gatos podrán buscarse la vida durante el confinamiento domiciliario de sus cuidadoras mientras dure la emergencia sanitaria por la pandemia del coronavirus covid-19, que los gatos cazarán instintivamente para alimentarse y sobrevivir. “Operarios medioambientales, trabajadores de parques y jardines, así como gente que escribe en redes sociales como facebook y twitter, nos dicen que los gatos cazan. Sí, indudablemente. Pero son gatos ferales, no son salvajes al 100%, la mayoría no sabe cazar presas porque no son gatos que vivan en el campo, son gatos acostumbrados a que los alimenten y a dejar a las aves en paz.

También hay que tener en cuenta que ciertos gatos no pueden cazar por ser ancianos o porque han perdido piezas dentales. Habrá algunos gatos más espabilados que cacen y otros gatos que aprenderán de forma vicaria o encontrarán carroña, sobras de comida, pero muchos otros gatos no serán capaces de sobrevivir sin ayuda. Y que se alimenten de los pájaros tampoco es la solución durante la emergencia sanitaria del coronavirus covid-19.

Hace años que las voluntarias que alimentan a los gatos de las colonias felinas en los jardines del Buen Retiro observan cómo los intrépidos patos del lago de las barcas -donde los allegados del monarca Felipe IV recreaban batallas navales de la quimérica Armada Invencible que naufragó estrepitosamente en el Canal de la Mancha por pretender invadir Inglaterra- se adentran por los jardines y son capaces de rivalizar con los felinos silvestres más tímidos para arrebatarles comida gatuna a picotazos”.

Movilización de los Amigos de los Gatos del Retiro durante la emergencia covid-19

Mercedes Hervás Gálvez, presidenta de la asociación de Amigos de los Gatos del Retiro, no es capaz de entender la negativa a franquear el acceso a las voluntarias que alimentan a los gatos, emblemáticos inquilinos del castizo parque: “Desde el año 2008 tenemos un protocolo firmado con la concejalía de Medio Ambiente del distrito Retiro, Madrid Salud del ayuntamiento de la capital y la dirección de conservación de los jardines del Buen Retiro para poder alimentar esas colonias felinas de gatos silvestres. Legalmente estamos autorizadas y tenemos puntos oficiales dentro del parque donde hay casetas techadas que sirven de refugio y recipientes de comederos. El protocolo de alertas meteorológicas establece que los gatos no pueden estar más de dos días sin alimento; desde el 14 de marzo de 2020 cuando se decretó confinamiento obligatorio hasta el día en que pusimos la comida a través del perímetro vallado habían pasado ya cinco días.

Según el Real Decreto 463/2020 del 14 de marzo que estableció el Estado de Alarma, así como la Instrucción con los criterios jurídicos sobre alimentar animales según el Ministerio de Sanidad y la Dirección General de Animales, está permitido alimentar colonias felinas de gatos callejeros porque pertenecen a la fauna silvestre de la ciudad, siempre que sea en horarios de escasa afluencia, con protecciones sanitarias y respetando el aislamiento social. Cuando históricamente los jardines del Buen Retiro fueron cerrados por inclemencias meteorológicas, derrumbamientos de árboles, obras o riesgo de atentados, existe un protocolo por el que Madrid Salud permite dejar el pienso y que lo repartan los trabajadores de parques y jardines, porque peligra la integridad física de las cuidadoras habituales de los gatos.

Sin embargo, durante la pandemia covid-19 por el coronavirus SARS-CoV-2 (siglas en inglés del síndrome severo agudo respiratorio, severe acute respiratory syndrome coronavirus) corren más peligro de contagiarse los profesionales sanitarios de medicina y enfermería, personal de unidades de cuidados intensivos en los colapsados hospitales que tratan de reestablecer la salud de los pacientes y salvar la vida de los enfermos por síndrome respiratorio del covid-19, también aquellos profesionales que trabajan en los supermercados de alimentación o los consumidores que van en masa a comprar, que una voluntaria yendo sola al parque en el horario que indique el ayuntamiento de Madrid, enseñando la acreditación, dejando el pienso para los gatos y marchándose”.

La presidenta de la asociación Amigos de los Gatos del Retiro, Mercedes Hervás Gálvez, explicó que llevaban desde el sábado 14 de marzo de 2020 dialogando con la administración madrileña del distrito Retiro por lograr alimentar a los gatos de los jardines del Buen Retiro. “El director general de protección animal nos ha echado un cable para obtener un salvoconducto, pero no es su competencia. Tiene que ser la directora y conservadora del parque del Buen Retiro, Caridad Melgarejo Armada, quien nos permita entrar y es la autoridad institucional que más trabas pone. Ya que ella hace caso omiso, hemos pedido también al concejal de la junta de distrito de Retiro que interfiriera, a priori está a favor de proteger a los gatos. En Medioambiente del Ayuntamiento de Madrid nos dicen también que sí permitirán alimentar a los gatos del parque, pero la autorización no llega y los gatos siguen sin comer”.

Tal como instaba Matilde Cubillo García, portavoz de la Federación de Asociaciones Protectoras y Defensa Animal de la Comunidad de Madrid, tras más de una semana intentando llegar a un acuerdo con el ayuntamiento de Madrid:

“Nos encontramos con una negativa absoluta a permitir el acceso para alimentar a los animales en parques públicos cerrados. ¿Qué pretenden, que los gatos se mueran de hambre? Entendemos que estamos en una situación de alerta sanitaria, somos conscientes de las restricciones para evitar la propagación del coronavirus covid-19, igual que somos conscientes de que existe una normativa autonómica de protección animal, la Ley 4/2016 de Protección Animal de la Comunidad de Madrid, y que dejar morir a los animales por omisión dolosa también está tipificado en el Código Penal en el artículo 337 tras la Ley Orgánica de Seguridad Ciudadana 1/2015 que transformó las faltas en delitos leves. Con las medidas adecuadas de seguridad es perfectamente posible garantizar la alimentación y el cuidado de la fauna silvestre como los gatos callejeros. Nos parece de una crueldad inaceptable esta actitud hacia los gatos de los parques de Madrid. Esperamos que el Ayuntamiento de Madrid rectifique cuanto antes”.

«Llevamos dejando la comida en el perímetro vallado desde el cierre del parque del Retiro. A diario en estos puntos provisionales suministramos la cantidad de comida que corresponda para cubrir las necesidades de todos los gatos del parque. Es en el centro del recinto del Buen Retiro, entre Casa de Vacas, hasta el Parterre donde se encuentra el ahuehuete o ciprés calvo, árbol más antiguo de Madrid, plantado en el año 1663 y los aledaños ajardinados del Palacio de Cristal, donde se encuentra la mayoría de los gatos. Hasta la verja hay casi un kilómetro de distancia y nos preocupan los gatos que tienen dificultades para encontrar nuestros puntos de comida y atender a los gatos ancianos, que son unos cuantos ejemplares censados», lamentan desde la asociación Amigos de los Gatos del Retiro, que solicitan pases individuales para poder llegar hasta el interior del recinto.

Preocupados por la situación de las colonias felinas que habitan los parques públicos que permanecerán cerrados mientras dure la emergencia sanitaria por coronavirus covid-19, simpatizantes de los gatos han elevado a Change.org una petición para alimentar a los gatos del Buen Retiro y el Jardín Botánico para alcanzar 35 000 firmas entre la ciudadanía.

A raíz de la publicación de esta petición me ha llegado información sobre conversaciones entre la Sociedad Protectora de Animales y Plantas de Madrid, Justicia Animal y la Federación de Asociaciones Protectoras y Defensa Animal de la Comunidad de Madrid, con el Ayuntamiento de Madrid, para que el consistorio ofrezca una solución al problema de los gatos atrapados dentro de los parques públicos cerrados durante la emergencia sanitaria del coronavirus covid-19. Matilde Cubillo García, presidenta de la entidad Justicia Animal lleva movilizando las quejas desde el pasado lunes 16 de marzo de 2020. El partido político PACMA (siglas del Partido Antitaurino Contra el Maltrato Animal) está también denunciando la situación de los gatos callejeros desabastecidos en las ciudades españolas.

Por otro lado, y por medios extraoficiales, el pasado 20 de marzo de 2020, circulaba un mensaje según el cual se ha permitido a voluntarios entregar comida a trabajadores del Retiro para que la hagan llegar a los gatos, como si los operarios de parques y jardines conocieran la ubicación y necesidades de cada punto de abastecimiento de los gatos. Bien, oficialmente no se dice nada, y difícilmente podíamos esperar otra cosa. Como viene siendo habitual por parte de las autoridades de Madrid, a los gatos no se los quiere.

Pese al tono agorero y cenizo de las simpatizantes de los felinos silvestres, la intención del consistorio de la capital no era en modo alguno dejar morir de inanición a los gatos callejeros y custodios de parques públicos de Madrid sino buscar una solución compatible con el confinamiento domiciliario de obligado cumplimiento durante la cuarentena en las sucesivas prórrogas del Estado de Alarma para frenar la propagación del coronavirus SARS CoV2 causante del síndrome respiratorio de la pandemia covid-19.

Encomiable, loable y digno de elogio el temple del sufridor colchonero rojiblanco José Luis Martínez-Almeida Navasqüés, alcalde de Madrid que recogió la herencia en justicia social de Manuela Carmena Castrillo en el cetro de mando de la capital. Elegante y con mano izquierda, el abogado del Estado, curtido en mil batallas de oposiciones con enemistad manifiesta, supo capear la crisis sanitaria respecto a la fauna silvestre de parques y jardines clausurados temporalmente para contentar las demandas de las histéricas locas de los gatos.

Las cuidadoras de Amigos de los Gatos del Retiro logran autorización del ayuntamiento de Madrid para entrar a alimentar a las colonias felinas

En pocos días hubo reacción constructiva y buena voluntad política del consistorio de la capital, Carolina Álvarez y Luis Díez, asesores del concejal de la Junta Municipal del Distrito de Retiro y Santiago Saura, concejal de la Junta Municipal del Distrito de Retiro, junto con Irene Rey, vocal vecina de Más Madrid, agilizaron los trámites para que la concejalía de medio ambiente, Madrid Salud aceptaran permitir la entrada de personas voluntarias de Amigos de los Gatos del Retiro tras acreditarse ante los operarios de parques y jardines del Buen Retiro para depositar alimentos a los gatos en las ubicaciones habituales de las colonias felinas.

Muchos de los gatos callejeros en colonias felinas establecen su territorio en barrios residenciales pero también un gran número de gatos silvestres tienen sus grupos sociales en recintos cerrados de parques y jardines públicos, pasan campañas de esterilización para controlar su natalidad, viven más tranquilos lejos del trasiego entre arbustos y vegetación, donde son abastecidos de comida y agua por personas cuidadoras de entidades de protección animal, los gatos urbanitas no pueden sobrevivir guiados por sus propios instintos felinos en su estado de semi-libertad, a diferencia del gato montaraz o “bob cat”.

gatos de los jardines del Buen Retiro de Madrid durante la emergencia por coronavirus COVID-19

Los lugares de alimentación de los gatos de los jardines del Buen Retiro de Madrid están en la región interior de los terrenos cedidos históricamente en los albores de la Edad Moderna, entre los años 1630 y 1640, cuando el Conde-Duque de Olivares, válido servidor del monarca absolutista de la casa austro-húngara de Habsburgo, Felipe IV, le cedió a la casa real unos terrenos regalados por el duque de Fernán Núñez.

Los monarcas Borbones heredaron en la Ilustración el privilegiado enclave del Madrid de los austrias, tras la guerra de sucesión española hasta el Tratado de Utrecht en 1713. Tras la revolución septembrina del año 1868 que dio paso al sexenio democrático, tuvo como consecuencia el exilio de Isabel II, reina castiza de los tristes destinos, que había sucedido a Fernando VII, quien derogó la ley sálica de sucesión dinástica que excluía a las mujeres, para permitir que su primogénita accediera al trono de la monarquía española, los jardines del Buen Retiro dejaron de ser uso exclusivo de la monarquía, para permitir la entrada de todos los ciudadanos madrileños.

Tras una primera semana de alimentación periférica a través del vallado que delimita el perímetro de los jardines del Buen Retiro, el ayuntamiento de Madrid cedió la posibilidad de que individualmente pudiera entrar una cuidadora de los gatos silvestres en horarios programados con supervisión de agentes medioambientales del parque, para colocar la comida de los gatos en las ubicaciones donde están acostumbrados a alimentarse, próximas a las casetas de refugio contra las inclemencias meteorológicas.

gatos en una caseta de los jardines del Buen Retiro de Madrid durante la emergencia por coronavirus COVID-19

Desde el día 25 de marzo de 2020 se sucedieron las actualizaciones más esperanzadoras para que ningún gato de los jardines del Buen Retiro se quedara sin alimentación mientras durara el cierre temporal de las puertas de acceso de parques públicos y sus fuentes de agua durante la cuarentena con confinamiento domiciliario obligatorio para frenar la propagación del coronavirus covid-19.

La situación de los gatos silvestres de colonia felina mejoraría también en otros parques metropolitanos de Madrid como de otras ciudades donde quedaron atrapados los gatos ante el cierre de los recintos de acceso público por las restricciones impuestas sobre movilidad y libertad deambulatoria a la ciudadanía durante el Estado de Alarma mientras durara la emergencia sanitaria de la pandemia covid-19.

Las casetas techadas fueron construidas para que se refugien los gatos en los jardines del Buen Retiro cuando haya borrasca, sobre todo en las tormentas de lluvia y granizo, los aguaceros estivales cuando el cambio estacional viene precedido de aumento de temperatura terrestre respecto al anticiclón, evaporación de agua superficial hasta su condensación nubosa, cuando el ciclo del agua implica precipitaciones de aguas torrenciales en uno de los pulmones boscosos de la capital, los felinos silvestres deben permanecer guarecidos: hasta el 40 de mayo, los gatos tampoco se quitan su sayo.

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