Cuidar gatos callejeros en España durante la emergencia por coronavirus covid 19

Dada la organización territorial y política en España, con las competencias descentralizadas de autogobierno en las comunidades autónomas y sus diputaciones provinciales, tras decretarse el estado de alarma por la pandemia del coronavirus covid19 a través del Real Decreto 463/2020, de 14 de marzo, hubo confusión a nivel local sobre el permiso de alimentar animales callejeros, en los asentamientos de gatos silvestres.

gatos callejeros coronavirus COVID-19

A pesar de que hubo comunicados favorables y permisivos desde el Ministerio de Sanidad, así como la Dirección General de Derechos de los Animales, órganos de gobierno en el poder ejecutivo a nivel federal, algunos ayuntamientos inicialmente mantuvieron las ordenanzas municipales más rancias y desfasadas de las concejalías de medio ambiente, por motivos de alarma social, prohibieron en bandos municipales la alimentación de animales callejeros, a pesar de que no existía ningún toque de queda, propio de totalitarismos. No era tolerable para cualquier ciudadano sensato, no ya simpatizante de los animales, que las restrictivas medidas para detener la pandemia por coronavirus covid19 conllevaran daños colaterales como dejar en inanición a los pobres felinos y animales callejeros.

Dichas normativas medioambientales a nivel de cada localidad española carecían de potestad en su ámbito jurisdiccional al quedar bajo el criterio superior de la Dirección General de Derechos de los Animales, institución medioambiental dirigida por Sergio García Torres en el Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030, Vicepresidencia Segunda del Gobierno de España, junto con el criterio expuesto por Pilar Aparicio Azcárraga en la secretaría del Ministerio de Sanidad.

Días después rectificaron los alcaldes de muchas ciudades, empezaron a autorizar la alimentación de gatos callejeros sin penalizar con multas a quienes estuvieran debidamente acreditados en protección animal, acudieran individualmente respetando las directrices de asepsia al colocar recipientes. Eventualmente, las infracciones administrativas sancionadas con multa serían derivadas a cada Delegación del Gobierno, pero no aplicables por saltarse la cuarentena y confinamiento en domicilio para frenar la propagación del coronavirus covid-19 por motivos legítimos y justificados en alimentar gatos callejeros, empleando el tiempo y recursos necesarios antes de volver al domicilio. Se solicitó únicamente calma a las personas cuidadoras para no discutir con los agentes de la autoridad para no incurrir en desacato o desobediencia y resistencia. En algunas ciudades españolas, la emisión de salvoconductos para alimentar gatos callejeros requirió un permiso por orden judicial.

Autorizaciones para alimentar gatos callejeros en Euskal Herria durante la pandemia por coronavirus covid-19

En Barakaldo, Bizkaia, la concejala de Desarrollo Sostenible y Medio Natural, Alba Delgado, autorizó a inicios del mes de abril de manera oficial a 75 ciudadanos para alimentar a las colonias de gatos callejeros que conviven en el entorno urbano de la ciudad vasca, labor desarrollada bajo la coordinación de la Asociación Animalista Lagunak. Muchos de los alimentadores ya estaban autorizados, pero se ha considerado necesario actualizar este permiso e incluir a más voluntarios y voluntarias mediante la aprobación salvoconductos por motivos de seguridad jurídica y confianza institucional.

“Estamos siguiendo las recomendaciones de la Dirección General de los Derechos de los Animales para alimentar a los gatos en los horarios de menor afluencia de gente, abasteciendo para el máximo de días posibles.” “La función de los alimentadores de gatos callejeros no solo está permitida durante el Estado de Alarma, sino que es fundamental para cuidar de los gatos de nuestras colonias, por lo que rogamos sensibilidad de los vecinos para que no increpen a las personas que están autorizadas por el ayuntamiento para alimentar a los gatos callejeros”.

La Policía y Ertzaintza está informada de que la función de los alimentadores de gatos callejeros está permitida también durante el Estado de Alarma. En cualquier caso, estas personas disponen de un documento que les acredita como tales ante cualquier autoridad policial. Los alimentadores están autorizados también a acceder a los recintos cerrados al público donde hay alguna colonia felina, como es el caso del Jardín Botánico Ramón Rubial.

Lau Katu Ordizia

En Legazpi, Gipuzkoa, la asociación gatuna Lau Katu, presidida por Borja Corrales, sigue cuidando de las colonias de gatos callejeros con autorización del ayuntamiento vasco, única actividad permitida la alimentación de los gatos censados, mientras quedan restringidas otras actividades como campañas de esterilización, eventos, formación y están postpuestos los procesos de adopción de gatos sociables.

«Desgraciadamente, el estado de alarma está afectando bastante al resto de las labores que veníamos realizando, no podemos efectuar tareas de limpieza en las colonias, trámites de adopción, actividades de formación… y en especial, muy a nuestro pesar, debido a la época en la que nos encontramos, no podemos llevar a cabo labores de captura, esterilización y retorno a la colonia de los animales atrapados, pues el veterinario solamente está autorizado a realizar intervenciones de urgencia»

La asociación felina Lau Katu, “cuatro gatos” en Euskera, realiza su actividad de protección de los gatos callejeros de Legazpi, Gipuzkoa, desde el año 2016. Una escuadra felina compuesta por 16 personas con mayor presencia femenina, 10 mujeres y 6 varones, conforman los guardianes de tres asentamientos de gatos callejeros cuyo control de natalidad es realizado mediante el método de captura, esterilización y retorno. En los últimos cuatro años han financiado con donativos de simpatizantes de los gatos urbanitas hasta 74 esterilizaciones de felinos ferales que siguen en sus hábitats periurbanos en estado silvestre.

En el mismo periodo, desde Lau Katu lograron hasta 17 adopciones en hogares de la comarca Urola Garaia para gatos sociables totalmente domesticados. El presidente de Lau Katu, Borja Corrales, destacó otras actividades como charlas formativas de concienciación animal llevadas a cabo en Deba, Lekeitio, Ikaztegieta y Ezkio, la cesión de material desde la agrupación Lau Katu en cooperación con asociaciones de animales recién fundadas, la coordinación con asociaciones de animales, activistas de Urola Garaia, de otras comarcas vascas en Gipuzkoa y en toda Euskal Herria. Si alguien encuentra dentro de Gipuzkoa un gato perdido que muestra en su comportamiento ser sociable con humanos y posiblemente se ha extraviado de su hogar, puede contactar con la Protectora de Gipuzkoa.

«La gestión de los animales que se encuentran en la vía pública es competencia municipal, son los ayuntamientos quienes deben asumir el coste de la gestión medioambiental, limpieza, protección de parques y jardines, fauna silvestre, sin embargo, es muy habitual que los consistorios cuenten con la colaboración de asociaciones animalistas para cuidar de los gatos callejeros, alimentarlos, esterilizar a los gatos antes del periodo de apareamiento para controlar la natalidad y en definitiva gestión ética de la población de gatos callejeros, tal y como se está haciendo en Legazpi, Gipuzkoa, con las colonias felinas

«En este momento, son las personas voluntarias de Lau Katu quienes asumen el coste de alimentar a los gatos callejeros con su propio dinero, acuden con acreditaciones para poner comida en las colonias de gatos ferales, por su parte, el ayuntamiento de Legazpi se hace cargo de los gastos veterinarios de índole sanitaria, esterilización de gatos callejeros para controlar la natalidad.»

Lau Katu Gipuzkoa coronavirus COVID-19

«En otros municipios en cambio, son los ayuntamientos quienes están asumiendo la financiación integral de la gestión del control de natalidad de los gatos callejeros, incluidos los gastos de alimentación de las colonias felinas ferales, es el caso de Zumarraga o Urretxu, en la comarca del Alto Urola.»

La financiación para mantener a los gatos callejeros tiene tanto el modelo más reciente donde a través de la tributación de impuestos en regiones con mejor economía, menos desempleo y menos deuda pública, los ayuntamientos destinan una partida presupuestaria a la concejalía de medioambiente, salud pública y limpieza, incluyendo esterilizar a los gatos callejeros para controlar la fauna silvestre, permitiendo que convivan en el entorno periurbano, como el modelo mixto donde simpatizantes de los animales hacen voluntariado y en función de su capacidad económica pagan de su propio dinero la alimentación y también gastos veterinarios para los gatos callejeros.

Hay que recordar que décadas atrás se capturaban gatos callejeros en toda España como si fueran plagas causantes de insalubridad pública para llevarlos a zoosanitarios en cuyas instalaciones de animales abandonados eran sacrificados. Posteriormente, los defensores de los animales callejeros trataron de convencer a los sucesivos gobernantes de que estas prácticas eran inhumanas, carentes de ética, incluso económicamente compensaba mantener a los gatos callejeros y esterilizarlos para controlar la natalidad.

Hasta que hubo regiones más avanzadas en ética animal que aceptaron programas respaldados por veterinarias para al menos autorizar a personas cuidadoras que alimentaran a los gatos y practicaran el método de captura, esterilización y retorno a la misma ubicación, el hábitat de estos felinos silvestres menos sociables que aquellos totalmente domesticados.

Las primeras iniciativas estaban totalmente sufragadas por voluntarios, personas anónimas pioneras vistas como chalados de frenopático, hasta que algunos alcaldes comprobaron que para su campaña electoral y para mantener su bastón de mando era preferible dar buena imagen pública y declarar que acordaban la gestión de colonias felinas a asociaciones de animales a quienes destinaban ayudas económicas. Toda una declaración de buenas intenciones cuya voluntad política se hizo esperar y rogar durante décadas en muchas localidades.

«Si bien, es la concejalía de medio ambiente del consistorio de Legazpi quien tiene las competencias en materia de protección animal a nivel municipal, Lau Katu ofrece su colaboración y ayuda desinteresada, actuando de manera coordinada con la policía municipal, en este sentido, hemos participado activamente en el diseño de un plan de gestión de las colonias felinas y en la elaboración de las ordenanzas municipales de protección animal de Legazpi y de otros municipios vascos como Zumarraga, Urretxu, Lekeitio, Deba, Ezkio, Ormaiztegi e Ikaztegieta, junto con otras asociaciones de animales y personas activistas.» -destacó el giputxi Borja Corrales desde Lau Katu.

En algunas regiones todavía la policía municipal desconoce que la alimentación de gatos callejeros está permitida, así como capturar gatos para su esterilización en horarios nocturnos donde no haya afluencia de transeúntes, pero con toda la capacitación, todavía hay agentes autoritarios que aplican infracciones administrativas sancionadas con multas económicas abusivas desde 200 hasta 600 euros a algunas personas cuidadoras, generalmente de escasos recursos, desempleadas o pensionistas.

«A nivel municipal, nuestra forma de funcionar es la siguiente: Lau Katu avala a las personas voluntarias de Legazpi, Gipuzkoa, a las que proporciona material como comederos, bebederos, pienso para gatos… así como pautas de actuación y formación para garantizar unas buenas prácticas para mantener las colonias felinas en un adecuado estado de limpieza y a los animales en un adecuado estado sanitario con buena alimentación, todo ello respetando las leyes y ordenanzas medioambientales vigentes, en colaboración con el ayuntamiento giputxi.»

«En algunas colonias, las personas voluntarias encargadas de alimentar a los animales deciden pagar ellas mismas su propio pienso, ya que tienen preferencia por marcas concretas, respetamos su decisión, como no podría ser de otra manera, les ofrecemos nuestra colaboración y ayuda igualmente.»

Para quienes llevan años de experiencia en voluntariado para cuidar gatos callejeros, esta última parte contiene lo que se denomina secreto de connaisseur o solamente para los connoisseurs en los círculos de protección animal, aquellas personas duchas no podrán dejar de esbozar una sonrisa agridulce, porque es sabido que la elección de la comida para alimentar a los gatos callejeros se basa lisa y llanamente en el poder adquisitivo y las posibilidades económicas de personas anónimas que gastan su propio dinero para salir por las noches a cuidar de los gatos callejeros, siempre al pie del cañón, tratadas como carne de cañón, prescindibles piezas intercambiables del engranaje, mientras dirigentes de las asociaciones protectoras de animales dan sus charlas de concienciación en eventos y ferias, cuando las facturas son pagadas íntegramente por el sufrido voluntariado anónimo, como gatos pardos salen por la noche, sin buscar ninguna foto promocional.

Respecto a marcas concretas, a bajo poder adquisitivo y centenares de gatos callejeros que abastecer, dado que sale del bolsillo de las personas voluntarias para cuidar de animales abandonados, eligen las gamas bajas de Brekkies o Felix, si hay tiempos de brotes verdes y bonanza económica, Purina one hasta la gama pro plan, Affinity ultima hasta la gama advance, para quienes puntualmente tiran la casa por la ventana, Nutro, Acana… claro que las personas voluntarias que alimentan a los gatos callejeros eligen marcas concretas, después de todo lo pagan con su propio dinero, hacen lo que pueden, faltaría más.

Evidencia palmaria del desconocimiento policial sobre la gestión de colonias felinas urbanas y el permiso institucional de alimentar a los gatos callejeros es que recientemente Acción para el Respeto Animal denunció la abusiva sanción impuesta a una cuidadora que fue multada con 300 euros por poner pienso seco en un recipiente para alimentar a unos gatos callejeros en el municipio de Getxo, Bizkaia.

En el mes de septiembre del pasado año 2019 se notificó a esta cuidadora de gatos silvestres la iniciación de procedimiento sancionador por vía administrativa, basado en la acusación de oficio de policía municipal con presunción de veracidad al constatar que había sido observada al depositar de matute, en un recipiente metálico, comida para alimentar a varios gatos callejeros y dando un plazo de alegaciones de 15 días previa a la firmeza de la sanción. Dentro del plazo establecido se llevaron a cabo las alegaciones y se solicitó que se minorara la sanción a un apercibimiento sin multa o a un máximo de 30 euros por el principio de proporcionalidad, teniendo en cuenta que el comedero, una vez los felinos ferales fueron alimentados con el pienso, fue retirado de la vía publica sin dejar ningún tipo de residuos, y la infracción imputada tiene prevista una sanción de hasta 750 euros de máximo, pero no establecer un mínimo.

A principios del mes de abril de 2020 recibió la arbitraria resolución donde se mantiene la sanción de 300 euros por depositar un poco de pienso en un cuenco metálico para que unos gatos carentes de todo tipo de cuidados por parte del ayuntamiento de Getxo tomaran algo de alimento. Esta alimentadora de gatos silvestres participó en el año 2018 en las reuniones que se llevaron a cabo por parte del ayuntamiento de Getxo sobre el CES, método de captura, esterilización y suelta de gatos callejeros de regreso a sus hábitats periurbanos, donde se le comunicó que, aquellas personas interesadas en alimentar a los gatos de las diferentes colonias felinas depositaran sus datos en un censo para dar permisos y salvoconductos reconocido por la Policía Municipal. La amonestada ciudadana cumplió el requerimiento en tiempo y forma, según se solicitó. La sorpresa ha sido mayúscula por parte de esta cuidadora de gatos al comprobar la denuncia de oficio. Desde Acción para el Respeto Animal solicitaron a Amaia Agirre Muñoa, alcaldesa de Getxo, miembra del Partido Nacionalista Vasco y de Coalición por una Europa Solidaria, que autorice la alimentación de los gatos callejeros en cumplimiento de lo establecido por la Dirección General de Derechos de los Animales.

La Instrucción de 19 de marzo del Ministerio de Sanidad ha interpretado la limitación deambulatoria establecida por el Real Decreto 463/2020, en el sentido de autorizar expresamente el desplazamiento de las personas cuya finalidad sea la alimentación, el rescate y cuidado veterinario de los animales domésticos que habitan en espacios públicos urbanos, cuando esta actividad no se realice en el marco de una prestación laboral, profesional o empresarial. A mayor abundamiento, el comunicado de la Dirección General de Derechos de los Animales ha indicado a las administraciones municipales su deber de garantizar la alimentación de los animales domésticos que viven en entornos urbanos, que es una cuestión de salud pública y, de forma urgente, establecer los mecanismos de coordinación y protocolos para el cuidado de estos animales.

El vizcaíno ayuntamiento de Getxo, donde gobierna el Partido Nacionalista Vasco, publicitó en 2018 a través de sus concejalías de Seguridad Ciudadana y Servicios urbanos ambientales y calidad ambiental los beneficios de proteger los enclaves donde habitan los gatos callejeros y establecer controles de natalidad, pero la realidad ha sido que todavía en el año 2020 ni se realiza el método de captura, esterilización y retorno en el municipio vasco ni se permite la alimentación de estos felinos silvestres. De hecho, la prueba más palpable prima facie es la desproporcionada sanción impuesta a esta mujer alimentadora de gatos callejeros, confirmada por el miope y desmemoriado consistorio de Getxo en connivencia con la policía municipal.

Getxo multa alimentadora gatos callejeros

Tras más de una década de espera, pese a la campaña de concienciación “Soy un gato callejero y no una amenaza” se puso en marcha una recogida de firmas -llevan 27000 para un objetivo de 35000 firmantes- para que el amnésico gobierno del ayuntamiento de Getxo cumpla con la reforma de la ordenanza medioambiental para permitir el cuidado de los gatos callejeros, su esterilización, ubicación fija en su grupo social sin cambiar su emplazamiento urbano y la emisión de acreditaciones para alimentar gatos callejeros.

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